VIOLÓ A CINCO ANCIANAS DE ENTRE 60 Y 104 AÑOS

El celador conocido como 'el monstruo de Arenys', acusado de violar a cinco ancianas: "Nunca pensé que me podía pasar algo así"

José Manuel Reyes trabajaba en el turno de noche y se encargaba de cuidar a los ancianos del centro. Ha negado los hechos y asegura que se encontraba bajo los efectos del alcohol y estupefacientes.

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El celador conocido como 'el monstruo de Arenys' ha salido de prisión para ser juzgado ante la Audiencia Provincial. Al celador de la residencia Ítaca de Arenys de Mar se le imputan los delitos, cometidos la noche de Navidad del 2015, de agresión física y sexual a cinco ancianas. Una de ellas falleció por un ataque al corazón, por lo que se le suman cargos por homicidio imprudente.

El gerocultor ha declarado que no recuerda la noche de los hechos y ha asegurado: "No me lo puedo creer. Son barbaridades". En su declaración como acusado en la Sección Tercera de la Audiencia de Barcelona, ha descrito que la tarde del 24 de diciembre de 2015 estuvo en dos bares con amigos antes de ir a trabajar a la residencia donde ocurrieron los hechos, en Arenys de Mar (Barcelona), y que consumió alcohol y cocaína, pese a no tener problemas de dependencia.

José Manuel R.G. ha explicado que no se acuerda de nada de lo que ocurrió esa tarde ni de cómo llegó al trabajo la noche del 24 de diciembre, cuando ocurrieron los hechos, y que sólo empieza a tener recuerdos al día siguiente, cuando se despertó en casa de sus padres: "No recuerdo nada. Nunca pensé que me podía pasar algo así".

El acusado, que solo ha respondido a las preguntas de su defensa, ha indicado que ese día estaba "dolido" porque tenía el día libre y finalmente le hicieron ir a trabajar al turno de noche, por la ausencia de una compañera, y que además faltaba un gerocultor, por lo que sabía que iba a tener mucho más trabajo de lo normal.

Ha relatado que en realidad era fisioterapeuta, que no tenía formación de gerocultor y que no le gustaba este trabajo, aunque ha defendido que tenía un trato "cordial con todo el mundo" y que con las residentes tenía un trato muy bueno.

En la sesión ha declarado como testigo el hijo de una de las víctimas, que murió cinco días después de sufrir la agresión sexual, de un infarto, y ha aseverado que tras los hechos "nunca más" pudo comunicarse con su madre.

Ha indicado que cuando le llamaron la noche del 25 de diciembre para acudir al Hospital de Mataró (Barcelona) donde le estaban haciendo un examen forense a su madre la encontró "con la cara hecha un mapa. Era terrible", y que la compañera de habitación, también afectada, estaba igual o peor.

El familiar ha señalado que tras la agresión, las únicas palabras de su madre fueron exclamar '¡No, no, no!' medio sedada cogiéndole la mano, y que cinco días después murió de un infarto causado por las secuelas de la agresión.

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