Padres Sandra Peña
La dura y emotiva entrevista de Susanna Griso a los padres de Sandra Peña, la menor de 14 años que se quitó la vida: "No hicieron nada"
Zara y José Manuel, viven desde octubre atrapados en una pesadilla que comenzó, según denuncian, entre las paredes de un centro educativo que no actuó a tiempo: "Pensábamos que estaba vigilada. Les creímos y no hicieron nada".

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"Cada día que te levantas empiezas a aprender que Sandra no está". Esta es la primera y dolorosa frase con la que ha comenzado la entrevista Zara, la madre de la joven de 14 años que se quitó la vida el pasado 14 de octubre a causa del bullying. Una ausencia muy grande con la que tienen que convivir estos padres, a los que el acoso escolar les ha "arrebatado la vida". Una lucha que tienen que seguir peleando porque tienen otro hijo, David, de 16 años: "le tienen que seguir pasando cosas buenas y bonitas”.
Sandra, recuerdan, era una adolescente llena de vida: “Era alegre, simpática, generosa, amante de los animales, deportista….”. Una joven con sueños, proyectos y una rutina aparentemente normal que escondía una realidad devastadora.
Les creímos y no hicieron nada
Todo empezó a torcerse meses antes de ese 14 de ocubre: "En junio nos confiesa que lo está pasando muy mal porque está recibiendo acoso. Zara contacta con el colegio y solicita que no coincida en clase con ellas -sus acosadoras- el curso siguiente”.
El acoso, según relatan, era constante y cruel: “Recibía insultos sobre su aspecto físico y orientación sexual”. Con la llegada de septiembre, la familia pensó que todo cambiaría: “En septiembre empieza el curso pensando que no iba a coincidir con sus acosadoras”. Pero la situación, lejos de mejorar, empeoró: “El 6 octubre tenían una excursión, y ahora sabemos por fiscalía de menores que aprovecharon -sus acosadoras- esta ocasión para acosarla”.
"Achacamos su apatía al deporte. Ahora sabemos que era por el acoso"
Durante meses, las señales estuvieron ahí, aunque no lograron interpretarlas a tiempo: “Ella seguía con su normalidad, no era una niña aislada. Nosotros lo notamos en el curso anterior: muy apática, muy cansada, bajonazo a nivel académico… lo achacamos a que hacía fútbol y que el deporte la tenía más cansada. Ahora, sabemos que es por el acoso que sufría en el colegio”.
Cinco meses después del trágico suceso, Zara y José Manuel nos cuentan que la investigación avanza: "La investigación de fiscalía menores está siendo impecable. Son contundentes del acoso sufrido por Sandra y que el profesorado era conocedor. Yo no voy a tener vida para agradecer a fiscalía de menores el trabajo que están haciendo".
Sin embargo, denuncian una postura muy distinta por parte del centro: “El colegio ha solicitado el archivo de la causa. Ellos no quieren que se investigue”.
"Papá vente corriendo por favor; que algo le ha pasado a Sandra"
El día que todo cambió quedó grabado a fuego, según nos cuenta Zara, en la memoria familiar: "A mí me llama una amiga de la familia: Creo que Sandra se ha caído". A José Manuel le pilló trabajando: "Yo estaba trabajando y me llama mi hijo, que había escuchado por el portero que mamá había bajado corriendo y que Sandra se había caído". Horas antes, nada hacía imaginarse la tragedia: "Se fue -al colegio- diciendo 'buen día mami'".
El impacto fue aún mayor días después del fallecimiento: “El colegio nos acompañó en el tanatorio, ahí no sabíamos nada. Me decían: fuiste muy cariñosa con los profesores. Me enteré a los dos días por la TV. Se me vino el mundo encima”. El golpe de realidad llegó después, y de la forma más inesperada: “Estábamos en shock hasta el día que escuchamos en la tele a la consejera de educación decir que en colegio no se activó ninguna protocolo. Pensábamos que estaba vigilada. Les creímos y no hicieron nada".
Una frase que resume la indignación de la familia: “No hicieron nada. El 14 de octubre nos escribe unas cartas de despedida en clase de matemáticas”. Cartas llenas de amor en medio del dolor: "Que nos quería mucho, dijo palabras muy bonitas. Se acordó de todo el mundo, hasta de la perra: os quiero mucho de aquí a la luna a pasitos de tortuga".
Hoy, la familia intenta reconstruirse entre terapias y recuerdos: “Estamos con ayuda psicológica, psicólogos personales, grupos de ayuda de familiares que han perdido a alguien por suicidio…”
Pero el eco de la incomprensión sigue presente: “Sigo escuchando: son cosas de niños”.
Zara y José Manuel no buscan consuelo, buscan “que se haga justicia para Sandra Peña. Que no haya más Sandras, ni más papás de Sandra, ni más hermanos de Sandra, ni más abuelos de Sandra”.
Aún queda un camino muy largo -casi tan inmenso como ese “de aquí a la luna” que tanto repetía Sandra a sus seres queridos- para evitar que historias como la suya se repitan y para construir protocolos contra el acoso que realmente protejan a quienes más lo necesitan.
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Nuestro homenaje, desde Más Espejo, y de parte de Zara, José Manuel y todos los seres queridos: Sandra, te queremos de aquí a la luna, a pasitos de tortuga.
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