Los Mossos d'Esquadra detuvieron este sábado en Barcelona a un hombre, que el viernes había sido desalojado de un piso, por acceder nuevamente a la vivienda y prenderle fuego tras agredir a la persona que lo estaba custodiando.

Según ha informado la policía catalana, los hechos sucedieron sobre las 20.30 horas de este sábado en un piso de la calle Sepúlveda de la capital catalana y en estos momento se investiga la relación tanto del agresor como del agredido con el propietario del piso, así como las circunstancias que rodearon el suceso.

Los Mossos acudieron al lugar alertados por la persona agredida, que al parecer estaba custodiando el piso después de que el día anterior fuera 'desocupado' por el agresor.

Este le abordó en la calle, le agredió y le quitó las llaves de la vivienda antes de acceder a ella y parapetarse en su interior, amenazando con prenderle fuego.

Cuando el agresor se negó a abrir la puerta a los Mossos y les comunicó su intención de no abandonar el piso y prenderle fuego, los agentes alertaron a los bomberos y a las compañías de servicios para que cortaran los suministros.

Los bomberos tiraron abajo la puerta del piso cuando advirtieron que el hombre había cumplido su amenaza de prenderle fuego y los Mossos le detuvieron acusado de los delitos de incendio premeditado, resistencia a la autoridad, desobediencia y ocupación de inmueble.

Desde los Mossos d'Esquadra explican que el hombre agredido tampoco es propietario de la vivienda y creen que se trata de una pelea entre okupas.

El verdadero propietario ha puesto a una persona de confianza para que vigile el piso: "Los dos okupas se estaban disputando este piso y cada uno explicará su parte a los Mossos", explica esta persona en declaraciones a Antena 3 Noticias, donde asegura que está vigilando para evitar que entre más gente.

Este hombre cuenta además que el verdadero propietario del piso adquirió la vivienda hace cinco años, cuando esta salió a subasta después de que el banco se la quitara al padre del detenido.

El detenido estuvo viviendo en ese piso a pesar de que el banco se lo había quitado por impagos e incluso fingía ante los vecinos que todo seguía como siempre y que esa seguía siendo su casa. Pero nada más lejos de la realidad, pues el verdadero propietario ha pasado cinco años de litigios con este hombre.

Fue entonces cuando, aprovechando que el okupa no estaba en la vivienda, otro ciudadano intentó meterse en el domicilio. Ahí empezó la pelea con los dos okupas que acabó con un incendio y con los vecinos desalojados.

Ahora, la persona de confianza del verdadero propietario vigila la vivienda para que no vuelvan a sucederse los problemas.

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