En Estados Unidos, fútbol es palabra femenina. Son ellas las que desfilan con trofeos, han ganado tres mundiales y cuatro oros olímpicos; son ellas quienes visitan la Casa Blanca, las que posan para marcas deportivas... pero su Federación les paga tres veces menos que al mediocre equipo masculino, que ni siquiera se clasificó para el último Mundial.

Por eso, 28 jugadoras han presentado ante la Corte Federal de Los Ángeles una demanda. Alegan discriminación de género institucionalizada.

El argumento más manido en estos casos, que las chicas tienen menos audiencia que los chicos, se cae con estrépito.

La demanda aporta datos como estos: por caer en cuartos del Mundial 2014, la selección masculina cobró en total más de cinco millones de dólares; por ganar el Mundial 2015, el equipo femenino cobró tres veces menos

Un escándalo. Pero las jugadoras no sólo reclaman que les paguen igual que a los chicos; quieren igualdad en inversión para fútbol base, cuidados médicos, medios de transporte... Con el próximo Mundial a tres meses vista, no quieren que su demanda suene a amenaza.

Una golfista denuncia la diferencia salarial con los hombres y la presidenta responde: "No es una batalla de sexos, no se pueden quejar"