Lo que le ha ocurrido a Mikel Azparren sirve para recordar los riesgos a los que la afición ha expuesto históricamente a los ciclistas.

Unas veces por las imprudencias y otras involuntariamente, la afición siempre ha sido un peligro para las participaciones en el mundo del ciclismo.

El último caso lo protagonizó el británico Chris Froome, que fue atacado no sólo por la afición, sino también por un miembro de la seguridad del Tour de Francia.

Repasamos varios momentos en los que la falta de responsabilidad de los hinchas con los propios ciclistas han acabado con los deportistas en el suelo.