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LA MISA DEL GALLO EN EL VATICANO

El Papa implora la paz para Oriente Medio, Siria, Irak y Líbano

Dos horas antes de la medianoche del 24 de diciembre, Benedicto XVI celebró la tradicional Misa del Gallo, en la basílica de San Pedro del Vaticano. El Papa adelantó la celebración de la misa por motivos de salud, para evitar fatigarse debido a su edad, casi 86 años.

Benedicto XVI llegó al templo en la plataforma móvil que ya utilizó los pasados meses para desplazarse por la larga basílica de San Pedro para evitar esfuerzos físicos, y fue acogido con aplausos por los miles de fieles que desde varias horas antes llenaban el templo vaticano.

Más de un treintena de cardenales concelebraron con el Pontífice. El rito comenzó con un momento de recogimiento, seguido de las calendas, el antiguo texto que anuncia el nacimiento de Cristo. Junto al altar mayor, de la Confesión, fue colocado un Niño Jesús.

En su homilía Benedicto XVI condenó el uso de la violencia en nombre de Dios y pidió que en lugar de armamento para las guerras lleguen ayudas para los que sufren.

El Papa hizo un llamamiento a la paz en Tierra Santa, Siria, Irak y Líbano y pidió para que los israelíes y palestinos "puedan llevar una vida en paz y en libertad”. El papa se refirió a Belén, la localidad donde nació Jesús, y a todos los lugares "donde vivió, trabajo y sufrió".

"Pidamos en esta hora por quienes hoy viven y sufren allí. Oremos para que allí reine la paz. Oremos para que israelíes y palestinos puedan llevar una vida en la paz del único Dios y en libertad.

Pidamos también por los países limítrofes,  por el Líbano, Siria, Irak, y así sucesivamente, de modo que en ellos se asiente la paz", manifestó.

El Pontífice abogó para que los cristianos en esos países, "donde ha tenido origen nuestra fe" puedan conservar su morada y que los cristianos y musulmanes "construyan juntos sus países en la paz de Dios".

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