Selección española

España, ante un contratiempo extremo en las eliminatorias del Mundial 2026

La victoria ante Uruguay clasificó como primera a una selección española que sin embargo no despejó todas las incógnitas: De la Fuente aún espera recuperar la versión que dominó en la Eurocopa.

Álex Baena celebra su gol ante Uruguay en fase de grupos

Álex Baena celebra su gol ante Uruguay en fase de grupos EFE

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España cumplió el objetivo. Terminó primera de su grupo tras tumbar a Uruguay en un partido áspero y ya está en los dieciseisavos del Mundial 2026. El resultado permite afrontar las eliminatorias con cierto optimismo, pero también deja una sensación evidente: esta selección todavía está lejos de la versión que maravilló a Europa hace apenas dos años.

El triunfo con gol de Álex Baena deja también muchas dudas y no tapa unas carencias que siguen apareciendo con demasiada frecuencia. La Roja compite, sabe sufrir y tiene recursos para sacar adelante encuentros complicados, pero todavía no ha recuperado el ritmo, la verticalidad y el descaro que la convirtieron en campeona de la Eurocopa.

La España que triunfó con un Rodri nivel Balón de Oro y dos extremos en plena forma como Lamine Yamal y Nico Williams... sigue buscando al mejor Rodri y se ha quedado casi sin extremos en la convocatoria. Además Luis de la Fuente sigue sin dar con su once tipo: el primer día probó a Gavi, en el segundo acertó con Dani Olmo y en el tercero se empecinó con Merino.

Olmo da claridad al mediocampo

El funcionamiento del centro del campo quizá sea el mayor quebradero de cabeza para el seleccionador. La pareja formada por Rodri Hernández y Pedri no termina de encontrar fluidez cuando Dani Olmo desaparece de la ecuación.

España monopolizó la posesión durante muchas fases del encuentro ante el conjunto de Bielsa, pero le costó acelerar las jugadas y sorprender entre líneas. El balón circuló con orden, aunque demasiadas veces sin profundidad.

La sensación fue la de un equipo que controla el partido, pero que genera menos peligro del que debería por la calidad de sus futbolistas. La entrada de Olmo siempre aporta un punto de imaginación y dinamismo que la selección sigue echando en falta cuando no está sobre el césped.

Pedro Porro entiende mejor a Lamine

Otra de las conclusiones que deja la fase de grupos tiene que ver con el costado derecho. Pedro Porro volvió a demostrar que su entendimiento con Lamine Yamal es mucho más natural que el de Marcos Llorente.

El lateral del Tottenham interpreta cuándo doblarle, cuándo fijar por fuera y cuándo liberar espacio para que Lamine pueda recibir en ventaja. Esa conexión permite que el extremo encuentre más situaciones de uno contra uno, precisamente el escenario donde marca diferencias.

No es una cuestión únicamente de rendimiento individual; también de complementariedad. Quizá Marcos Llorente sea mejor futbolista, pero con Porro el juego ofensivo del equipo por la derecha gana continuidad y es más amenazador.

De la Fuente no encuentra su 11 tipo

Lo cierto es que todo apunta a que Luis de la Fuente pretendía utilizar la fase de grupos como una especie de pretemporada acelerada para varios futbolistas que llegaban a la Copa del Mundo lejos de su mejor nivel.

Lamine Yamal, Nico Williams, Mikel Merino, Fabián Ruiz, Víctor Muñoz e incluso Rodri Hernández necesitaban minutos para recuperar sensaciones. El problema es que, tres partidos después, ninguno parece encontrarse todavía al cien por cien.

Especialmente llamativo resulta el caso de Rodri, cuya falta de ritmo condiciona buena parte del juego español; Zubimendi, su sustituto natural, ni siquiera ha debutado en el torneo. Lamine continúa ofreciendo destellos de su calidad, aunque sin la continuidad habitual.

La España de los extremos... sin extremos

Pero si hubo un rasgo que convirtió a España en la mejor selección de la pasada Eurocopa fue el papel de sus extremos. Lamine Yamal y Nico Williams transformaron un combinado que durante años abusó del juego horizontal en otro mucho más vertical, agresivo y capaz de atacar espacios. Con ellos llegaron el desborde, los contragolpes y la sensación permanente de peligro.

Ese fútbol, por desgracia, apenas ha aparecido durante este Mundial. Solo el partido frente a Arabia Saudí recordó por momentos a aquella selección que desbordó a sus rivales desde ambas bandas.

Sin esa versión de sus extremos, la Roja sigue siendo reconocible con balón, pero mucho menos intimidante. La lesión de Nico agrava todavía más el problema de España; el extremo aún no había recuperado el nivel que exhibió en la Eurocopa y su baja se une a las de Yéremy Pino y Víctor. Un golpe muy duro para Luis de la Fuente.

¿Margen de mejora?

La lectura positiva es que el techo del equipo sigue siendo muy alto. España reaccionó tras el tropiezo del debut, goleó a Arabia Saudí y después fue capaz de imponerse a Uruguay en un encuentro marcado por la enorme dureza del rival, un arbitraje muy permisivo y un ritmo de juego constantemente interrumpido.

La clasificación llega con deberes pendientes, pero también con margen para crecimiento. Si varios de sus futbolistas recuperan el nivel físico que mostraron hace un año, la selección volverá a convertirse en una de las grandes candidatas al título. La gran cuestión es si aún estamos a tiempo.

Hasta ahora España ha sobrevivido, pero a partir de los dieciseisavos ante Austria necesitará volver a parecerse a la campeona de Europa. De hecho, Portugal asoma en el horizonte de los octavos. El Mundial, el de verdad, el del mata-mata, empieza precisamente ahora. Ya no hay margen de error.

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