Crisis migratoria
Ceuta sigue sumida en el caos 14 días después de la entrada masiva de 80.000 migrantes
La entrada de 80.000 personas desde Marruecos deja miles de migrantes en la ciudad, 1.342 menores registrados y una crisis con repercusiones sociales, políticas y diplomáticas.

Publicidad
Catorce días han pasado desde que la frontera de Ceuta cambió el ritmo de la ciudad. El 30 de julio comenzó una entrada de personas desde Marruecos que el Gobierno ha terminado cifrando en 80.000. La mayoría ha regresado al país vecino, pero miles continúan en territorio ceutí. Calles, playas y asentamientos improvisados forman parte desde entonces de una ciudad que trata de recuperar la normalidad mientras el CETI permanece desbordado, los menores esperan una solución y las instituciones mantienen sus dispositivos.
Las cifras han ido cambiando con el paso de los días. Antes de que el Ejecutivo elevara el balance hasta las 80.000 entradas, las estimaciones hablaban de más de 70.000 personas y el Gobierno ceutí calculaba que entre 8.000 y 11.000 permanecían todavía en la ciudad.
El balance de fallecidos también ha aumentado. La Guardia Civil recuperó el domingo otro cadáver en aguas españolas, con lo que ascendieron a 83 los cuerpos localizados en territorio español desde el comienzo de la crisis. La magnitud de la situación obligó a reforzar los servicios forenses, que pasaron de siete a 19 profesionales. Marruecos, por su parte, había contabilizado otros 14 cadáveres en sus aguas.
Pedro Sánchez también se desplazó a Ceuta durante los primeros días de la crisis, una visita marcada por los abucheos de parte de los ciudadanos. El presidente responsabilizó a las mafias que operan desde Marruecos de aprovechar la situación de los migrantes. Sin embargo, la polémica continuó después de abandonar la ciudad. Al día siguiente de su visita, Sánchez publicó en sus redes sociales un vídeo con sus recomendaciones de canciones para el verano. La publicación acumuló mensajes críticos de usuarios que reprocharon al presidente el contenido y el momento elegido para difundirlo, mientras Ceuta continuaba afrontando las consecuencias de la entrada masiva del 30 de julio.
Las alertas previas del CNI abren otro frente al Gobierno
La gestión previa a la entrada del 30 de julio también ha quedado bajo el foco. Varias fuentes confirmaron a Antena 3 Noticias que el CNI remitió al Ministerio del Interior varios informes, semanas antes de la crisis, en los que advertía del riesgo de una entrada masiva de migrantes. Interior negó haber recibido esos avisos en esos términos, aunque reconoció que seguía la situación desde mediados de julio. A ello se sumó un informe de Seguridad Nacional aprobado en abril, elaborado con la participación de 17 ministerios, que ya señalaba un incremento de la presión migratoria en Ceuta y Melilla por las entradas a nado. Moncloa sostuvo que se trataba de un aumento habitual en esas fechas e Interior defendió que el documento recogía una constatación estadística y no una alerta.
Las advertencias también habían llegado desde la propia Ceuta. El Gobierno autonómico aseguró que llevaba días trasladando su preocupación al Ejecutivo central ante unas entradas que rondaban las 200 personas diarias. Juan Jesús Vivas había reclamado el 27 de julio cambios en la Ley de Extranjería y, según la información publicada, Interior había advertido una semana antes de que la saturación del CETI podía alcanzar niveles críticos. El debate quedó así centrado en qué información tenía el Gobierno antes del 30 de julio y si la respuesta llegó a tiempo, después de que el Ejército no fuera desplegado hasta el jueves, cuando la situación ya se había desbordado.
Los menores, en el centro de la crisis
Una parte de la presión recae sobre los menores que llegaron sin acompañamiento. La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, situó en 1.342 los niños y niñas registrados en el sistema de acogida y avanzó que su traslado a diferentes puntos de la Península podría comenzar "en pocas semanas". Ceuta dispone de una capacidad ordinaria de 29 plazas para menores extranjeros no acompañados, frente a los cerca de 1.400 registrados durante estos días.
El proceso de identificación ha dejado algunas de las escenas de estas jornadas. Cientos de menores han acudido a dependencias policiales para ser registrados. Los militares han tenido que intervenir junto a los agentes ante las concentraciones y los empujones. Después de la filiación y del triaje médico, muchos vuelven a la calle mientras esperan una plaza en un centro de acogida.
La situación de las niñas ha abierto otro frente. Las autoridades investigan seis presuntas agresiones sexuales y unas 360 se han refugiado en El Príncipe. Vecinos se han organizado durante estos días para facilitar esterillas, mantas y otros recursos mientras se busca una solución.
La prioridad planteada por el Gobierno es la reagrupación familiar. Ángel Víctor Torres explicó tras reunirse con Juan Jesús Vivas que ese proceso debe abordarse con Marruecos, los menores y sus familias. El Ejecutivo también ha reforzado los equipos destinados a las filiaciones y los efectivos de seguridad.
Vecinos desbordados por la situación
La emergencia no termina en la frontera. La playa del Trampolín se ha convertido en un asentamiento para personas que siguen en la ciudad. Allí se han instalado baños y duchas y un grupo de ciudadanos senegaleses se ha encargado de mantener limpia la zona.
La presión alcanza también a los servicios sanitarios. Los profesionales han reclamado más personal ante el volumen de asistencias y algunos testimonios hablan de entre 300 y 400 urgencias diarias. A ello se suman los intentos de asalto a negocios y la preocupación de residentes por posibles entradas en viviendas.
El malestar desembocó en una concentración bajo el lema "Basta ya. Ceuta no se rinde". Miles de personas acudieron a la plaza de la Constitución en una convocatoria impulsada por las comunidades cristiana, musulmana, hebrea e hindú. La movilización reclamó respuestas en seguridad, control fronterizo y capacidad de actuación ante episodios de presión migratoria.
Vivas también ha elevado sus reclamaciones al Gobierno. El presidente ceutí ha pedido un plan para recuperar la normalidad y ha calificado de "inasumible, insostenible e inaceptable" la presencia de miles de personas sin alojamiento. También ha solicitado un aumento de los efectivos desplegados.
De las mafias a la respuesta institucional
Mientras algunos migrantes esperan abandonar Ceuta, han aparecido redes que ofrecen traslados hacia la Península por cantidades que alcanzan los 7.000 euros. Durante estos días se han detectado desplazamientos en lancha y se han producido detenciones relacionadas con estas operaciones.
La respuesta institucional se ha sucedido desde el inicio de la crisis. Ministros como Sira Rego, Ángel Víctor Torres y Margarita Robles se han desplazado hasta la ciudad. Defensa y Guardia Civil han adoptado medidas para mantener sus dispositivos ante el riesgo de otra entrada, mientras las advertencias de los servicios de Inteligencia sobre nuevos cruces han llevado a garantizar la disponibilidad de los militares.
Marruecos también ha entrado en el debate sobre el futuro de los menores. Rabat ha mostrado su disposición a aceptar su retorno si España elimina los que considera "obstáculos judiciales y administrativos". Su ministro de Justicia ha reclamado igualmente la repatriación de los menores marroquíes.
La crisis ha llegado también a la Casa Real. Felipe VI recibió a Vivas en el Palacio de Marivent para abordar la situación y trasladó al presidente ceutí su intención de visitar la ciudad, aunque sin concretar una fecha. Sería la primera visita oficial del monarca a Ceuta desde su proclamación.
Más Noticias
-
Cien militares y 10 drones trabajan sin descanso en los montes gallegos para prevenir los incendios forestales -
Dos crímenes en un solo día y los puntos ciegos del sistema Viogén: la violencia machista tiñe de negro el verano -
Los daños del eclipse solar pueden tardar días en aparecer: así afectan a nuestros ojos
Catorce días después del 30 de julio, Ceuta sigue pendiente de quienes permanecen en sus calles, de la identificación y acogida de los menores y de una frontera que continúa bajo vigilancia. La entrada terminó, pero sus consecuencias siguen marcando el día a día de la ciudad.
Publicidad










