Los radares no son exactos en su medición. Por eso la ley establece un margen de error favorable al conductor. Si la limitación de velocidad es 120 por hora, y el radar marca 124, el conductor no tiene que ser sancionado. Sin embargo la Policía de Tráfico ejecuta la multa.
Para muchos conductores, esta práctica se debe a un afan recudatorio.
Según las organizaciones en defensa del conductor, cada año los españoles pagan unas 100.000 multas presuntamente irregulares. Los defectos de forma son otro motivo para anular las multas. Por ejemplo en los casos de infracción por velocidad en el expediente deben de figurar dos fotografias difertentes del vehículo en el momento de la infracción.