PARA 4 PERSONAS
Karlos Arguiñano tiene la receta definitiva de migas del pastor
Un plato perfecto para el fin de semana y para toda la familia. Karlos Arguiñano nos enseña la receta para tener unas migas perfectas en poco más de media hora.

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Si eres de los que prefiere evitar las grasas animales, esto no es ningún impedimento para poder disfrutar de unas buenas migas, siempre las podrás hacer con aceite de oliva, que es mucho más saludable.
Además, Karlos Arguiñano tiene una receta sencilla con la que conseguir unas migas exquisitas.
Ingredientes para 4 personas
½ k de pan de hogaza de víspera
60 g de sebo de cordero
110 g de tocino ibérico
1 patata
1 cebolla
200 g de setas (ostra)
3 dientes de ajo
3 cucharadas de salsa de tomate
¼ l de caldo de carne
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Perejil
Paso a paso:
Pon a calentar una cazuela con 3 o 4 cucharadas de aceite. Mientras tanto, corta el sebo y el tocino en dados e incorpóralos al recipiente. Cocina a fuego medio-bajo para que ambos ingredientes desprendan toda su grasa. Una vez hecho esto, retira los trozos de sebo y tocino.

Pela la patata, córtala en cubitos de aproximadamente 1 centímetro y fríela en la grasa obtenida durante unos 10 minutos. Después, sácala de la cazuela, colócala en un plato y resérvala.
Ahora pica la cebolla en dados pequeños, añádela a la cazuela y sofríela durante unos 10 minutos, hasta que esté tierna. Retírala y resérvala junto con la patata.
Después trocea las setas en dados e incorpóralas a la cazuela para rehogarlas durante 3 o 4 minutos. Pela y pica finamente los ajos, agrégalos y mezcla bien. A continuación, vuelve a incorporar la patata y la cebolla reservadas, rehoga el conjunto un par de minutos y añade la salsa de tomate.

Para terminar, pica el pan en trozos muy pequeños y échalos a la cazuela. Echa una parte del caldo, sazona al gusto y remueve las migas con movimientos suaves y en círculos. Cocina durante unos 30 minutos, añadiendo el resto del caldo poco a poco a según las migas se vayan secando. El resultado debe ser unas migas jugosas, sin quedar ni demasiado secas ni apelmazadas.

¡Y ya solo quedaría servir y adornar al gusto!
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