Señala que la principal premisa con la que contaba el equipo de rescate era la de usar cualquier método que salvaguardara la integridad del niño, ya que trabajaban con la premisa de que Julen estuviera vivo. "No queríamos agravar el problema del tapón de tierra que estaba en la cota de los 71 metros. Desconocíamos si debajo del tapón el pozo estaba rellenado o no", asegura.

El hecho de encontrarse un tapón en un sitio tan estrecho y con una caída de esas características les hizo temer que pudiera desprenderse más tierra. "No sabíamos si podía haber caído una piedra de mayores dimensiones que se hubiera encajado en ese punto o si el propio cuerpo de Julen había cogido una postura por la que quedase allí encajonado", destaca.

El ingeniero ha confirmado que se tiraron escombros anteriormente en el agujero y el niño penetró en el material que estaba almacenado en el fondo. Ha evitado valorar la opinión del alcalde de Totalán, Miguel Escaño, que en su momento criticó la "improvisación" del operativo. Reconoce que no le gustó el término "improvisar"."Allí se han hecho cosas excepcionales, nadie en su conjunto estaba preparado para hacer lo que se ha hecho", señala.

Ángel aún se encuentra digiriendo todo lo que ocurrió en torno a ese pozo. "Tendré que seguir con mi vida", reconocía emocionado. Ha confesado que cuando abraza a sus hijos y piensa en Julen le es imposible contener la emoción.