Antonio Flores es el abogado de David Serrano, dueño de la finca de Totalán en la que murió el pequeño Julen. Ha confirmado que el pocero hizo una segunda prospección en la finca que en este casi sí tapó.

Defiende que la autorización para poder realizar el pozo correspondía gestionarla al pocero. "La licencia queda adscrita a un sondeísta concreto y no a cualquier cosa. Hay un técnico que queda al cargo de esa obra", señalaba.

El letrado asume que el niño se escurrió entre los bloques. "Hay posibilidad de que estuvieran desequilibrados y se balancearan hacia un lado", señala. Considera que lo que ocurrió aquella mañana del 13 de enero en Totalán "fue un accidente". "Al año hay unos 800 accidentes con niños en España que no se pueden prever. El niño que corre a la carretera, el que está en casa e ingiere un líquido tóxico... los niños son muy peligrosos a ciertas edades", sostiene.

Por su parte, el pocero que realizó el agujero maldito, Antonio Sánchez, desmiente esta versión. Asegura que el sí tapó el pozo. "Estoy fatal", sostiene. "Él quito todo el material, toda la tierra, ha hecho una obra después", argumenta.