Llegan las largas vacaciones escolares y muchas familias sienten inquietud e incluso culpabilidad por tener que "aparcar" a sus hijos -especialmente si no se cuenta con abuelos desinteresados-, aunque la actual oferta de actividades para ellos es muy amplia: idiomas, deportes, cocina, robótica o voluntariado.

Aun así la mayoría recurre a los abuelos. En Madrid, además, ya se pueden ir juntos de campamento que tiene como finalidad "impulsar las relaciones intergeneracionales", explica María Biagosch, del campamento Fundaland.