Con aire marcial e izada de bandera, más de un centenar de combatientes y familiares argentinos, de los caídos en la Guerra de las Malvinas, recordaban a sus víctimas en Ushuaia, el lugar más próximo a la colonia británica.

La victoria del Reino Unido desencadenó la caída de la dictadura militar en Argentina, pero abrió una herida, que aún sangra. Ariel pasó la guerra en un buque hospital. Entre esta larga lista de nombres están algunos de sus amigos.

Argentina fue el país que más bajas sufrió; 649 de las 900 víctimas mortales. El dos de abril de 1982 la Junta militar  ordena invadir unas islas bajo soberanía británica desde hacía 150 años. Es el ataque a la desesperada de un régimen, cuestionado por la crisis económica que sufre el país.  Comenzaba una guerra corta, con un ejército argentino incapaz de hacer frente al poderío militar británico.

El 14 de junio, tras 74 días de ocupación, Argentina se rinde. Su fracaso se convertirá en victoria electoral para la Primera ministra británica Margaret Thatcher un año después.

Hoy Stanley es un lugar tranquilo, que rinde homenaje a los 255 soldados británcios fallecidos, también a las únicas tres víctimas civiles del conflicto.