OKUPAS

Dolores tiene 90 años y un inquiokupa le está amargando la vida: "No hay manera de echarlo"

Dolores está viviendo una situación crítica con la casa de su hijo fallecido donde tiene un okipa desde hace años. Hace unos días pensaba que los había echado pero la cosa dio un giro inesperado.

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Dolores tiene 90 años y está viviendo una situación de auténtica angustia por el okupación de la casa de su hijo muerto.

En 2012 fallecía Javier y Dolores, junto a sus otros dos hijos, son los herederos del piso y los que deciden ponerlo en alquiler con la mala suerte de los inquilinos terminan siendo okupas.

El 12 de agosto consiguen echarlos del piso pero más tarde el inquiokupa vuelve allí con la policía exigiendo que se le deje entrar hasta que busque un nuevo hogar además de pedir una compensación económica. "El inquilino nos pide 4.500 euros por irse del piso de mi hijo", dice Dolores.

"Ese hombre que está en casa de mi hijo no paga el alquiler y ha cambiado la cerradura", se queja Dolores, "no hay quien le eche". "Con esa casa me ayudaba a mis gastos". ¡Dale al play!

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