EXCLUSIVA
El cambio de ropa y las incógnitas sitúan a Carlota y a Luis bajo sospecha por el doble crimen de Tauste
Carlota estaba embarazada de cuatro meses y su relación con Luis Carlos no estaba bien, había una tercera persona de por medio a la que Luis le habría pedido que le encubriera, sin embargo le delató.

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Cada vez son más los elementos que están siendo analizados por los investigadores en torno a la posible implicación de Carlota y su novio, Luis Carlos, en el doble crimen de Javier y Esther, el matrimonio asesinado en Tauste. Entre las principales incógnitas figuran las lesiones que presentaba Carlota cuando fue localizada, con arañazos y marcas en la cara y los brazos, así como su decisión de no prestar declaración.
Otro de los aspectos que ha cobrado relevancia son las imágenes de las cámaras de seguridad. Las grabaciones sitúan a la pareja en Tauste, a unos 800 metros del domicilio de las víctimas, pese a que ambos habrían dejado sus teléfonos móviles en su vivienda de Zaragoza para evitar ser geolocalizados. Además, las cámaras muestran que llegaron con una ropa y, aproximadamente siete horas después, vestían prendas diferentes.
La cronología de aquel día también ha generado interrogantes. Ni Javier y Esther ni Carlota acudieron a la comida familiar prevista y, alrededor de las 21:00 horas, varios familiares acudieron al domicilio del matrimonio para comprobar que se encontraban bien. Fue entonces cuando realizaron el macabro hallazgo de los dos cuerpos sin vida.
Posteriormente, los familiares contactaron con Carlota para comunicarle lo sucedido. Según lo trascendido, su reacción habría sido fría y llamó la atención de su entorno, que trasladó ese comportamiento a los investigadores. Estos elementos, unidos a las imágenes y a la cuestión de los teléfonos móviles, forman parte de las circunstancias que están siendo examinadas.
A todo ello se suma la situación personal de la pareja. Carlota estaba embarazada de cuatro meses y su relación con Luis Carlos atravesaba dificultades, mientras que habría existido una tercera persona a la que Luis Carlos presuntamente pidió que le encubriera y que finalmente habría revelado información a las autoridades. Esa posible traición podría haber sido, según la hipótesis que se maneja, uno de los detonantes del crimen, aunque la investigación deberá determinar qué ocurrió realmente y cuál fue el grado de implicación de cada uno.
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