Antes de comenzar a preparar la receta, debes saber que puedes tostar los pistachos y las almendras en una sartén sin nada de aceite hasta que cojan color o, si prefieres, en el horno, en una bandeja cubierta con papel de hornear, a 170ºC, con calor arriba y abajo durante 5 minutos aproximadamente. Ingredientes, para 6 personas 8 láminas de pasta filo500 g de requesón80 g de pistachos tostados50 g de almendras tostadas 8 dátiles deshuesados80 g de mantequilla fundida 37,5 g de azúcar62,5 ml de agua10 ml de agua de azaharHojas de menta Elaboración Para preparar este delicioso postre, comienza colocando los pistachos, las almendras y los dátiles en una picadora y tritúralos hasta obtener una mezcla homogénea. Pásala a un bol y reserva. Superpone tres láminas de pasta filo, dóblalas dos veces sobre sí mismas y, después, por la mitad. Coloca encima un cortapastas de unos 10-12 centímetros de diámetro y, con ayuda de unas tijeras, corta 12 círculos. Reserva. Apila el resto de las láminas de pasta filo, dóblalas en cuatro partes y córtalas con la tijera. Obtendrás unas 18 piezas, entre cuadradas y rectangulares. Forra una bandeja con papel de horno. Para montar el postre, ve pincelando cada pieza de pasta filo con mantequilla fundida a medida que la utilices. Unta un rectángulo con mantequilla, coloca encima otro rectángulo en sentido contrario y añade un círculo de filo. Introduce esta base en un cortapastas de 10-12 centímetros. Repite el proceso hasta completar 6 unidades. Rellena cada pastelito con una cucharada de requesón y reparte por encima una o dos cucharaditas de la mezcla de frutos secos. Coloca otro círculo de pasta filo y añade una nueva capa de requesón y frutos secos. Para terminar, introduce dentro otra pieza rectangular, sin presionar demasiado, dándole forma de flor. Espolvorea por encima una cucharadita de frutos secos en cada uno y hornea a 170-180 ºC, con calor arriba y abajo, durante 15-17 minutos, hasta que estén dorados y crujientes. Para el jarabe, pon el agua y el azúcar en un cazo y deja cocer unos minutos, hasta que adquiera cierta consistencia. Retira del fuego, pásalo a un bol y añade el agua de azahar. Baña los crujientes con el jarabe de azahar y deja reposar unos 10 minutos para que se atemperen. Desmolda y sirve, decorando con una hojita de menta... ¡y a disfrutar!