Vivienda

La pesadilla de vivir en un edificio lleno de apartamentos turísticos

El número de viviendas turísticas se ha disparado en el año 2023. Los conflictos entre los vecinos y los turistas cada vez van a más. El Gobierno propone regularlas en las zonas más tensionadas.

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La vivienda vuelve a estar en el foco mediático. El debate entre viviendas turísticas y viviendas residenciales salen a la palestra. El Gobierno pone en el punto de mira a los alquileres turísticos y propone limitarlos en zonas tensionadas porque aseguran que está afectando negativamente al mercado residencial.

Las estadísticas del INE en el cierre de 2023 revelan que de los 29 millones de viviendas que hay en nuestro país 340.000 son de tipo turístico. Esto corresponde al 1,3% del total. Además, la tendencia es a la alza. La subida con la cifra del año pasado es considerable, un 10% más.

La evolución por años de estas viviendas ha pasado por vaivenes. En los años 2021 y 2022 las cifras cayeron con respecto al 2020. Pero, en el año 2023 se produjo la mayor subida.

¿Cómo se reparten por el país?

La subida está repartida en varias comunidades autónomas, en especial la capital y las zonas costeras son las que cuentan con los números más elevados. Andalucía se lleva el récord absoluto con un 23% del total de viviendas del país. Le siguen la Comunidad Valenciana, Cataluña y las Islas Canarias.

El esquema por provincias muestra los mismos datos y muestran que las ciudades costeras son las que más alquileres turísticos tienen entre sus viviendas. La primera con diferencia es Málaga con 35.360 , seguida de Alicante con 33.115 , Baleares, Girona y, por último, las dos grandes ciudades de España, Madrid y Barcelona con 14.188.

Un edificio con hasta 33 pisos turísticos en Barcelona

Existen muchos ejemplos en los que los vecinos tienen que convivir con un gran número de viviendas turísticas o , incluso, que superan en número a las viviendas residenciales. En el programa Espejo Público nos desplazamos hasta un edificio en Barcelona que tiene 33 pisos turísticos. Pero la historia no acaba aquí. El propietario del edificio quiere transformar las casas con inquilinos de largo plazo a nuevas viviendas turísticas hasta alcanzar la cifra de 120.

Los vecinos aseguran que es un infierno, no solo por las obras que se están llevando a cabo para la transformación, también por los ruidos. Los fines de semana se han transformado en una odisea. Dicen no poder descansar por las fiestas y encontrarse suciedad en las zonas comunes constantemente. La situación es tal que en alguna ocasión han manifestado encontrarse con gente durmiendo en el rellano o el ascensor continuamente averiado.

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