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Cómo convertir una lechera en un cañón: el experimento de Marron en El Hormiguero

El equipo de ciencia recreó en El Hormiguero una tradición del norte de Europa utilizando lecheras, fuego y presión para explicar un curioso fenómeno físico.

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La visita de Mario Casas y Mariela Garriga a El Hormiguero también dejó uno de los momentos más espectaculares de la noche gracias a la sección de Ciencia con Marron, que volvió a combinar tradición, física y espectáculo.

En esta ocasión, el equipo del programa utilizó unas lecheras convertidas en cañones para recrear una curiosa tradición de algunos países del norte de Europa, donde se emplea este método para dar la bienvenida al Año Nuevo.

El experimento consistía en tapar las lecheras con pelotas de colores y, a través de un pequeño orificio, introducir fuego en su interior. El resultado fue sorprendente: las pelotas salían disparadas a gran velocidad, impulsadas por la reacción generada en el interior del recipiente.

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Hoy vamos a recrear el principio químico que hay detrás de una tradición del norte de Europa llamada Carbidschieten (carbidshiten, disparo de carburo, más o menos). En esta actividad se introduce carburo de calcio dentro de una lechera metálica junto con un poco de agua. Al reaccionar, el carburo produce acetileno, un gas inflamable. Cuando este gas se mezcla con el aire dentro del recipiente y se enciende, se produce una combustión muy rápida que genera una gran expansión de gases y un aumento brusco de presión, expulsando la pelota o tapa colocada en la abertura como si fuera un pequeño cañón.

Esta tradición se practica sobre todo en zonas rurales de Países Bajos durante la celebración de Año Nuevo, aunque también es común en regiones cercanas de Alemania. Surgió a comienzos del siglo XX como una forma de hacer ruido para celebrar el cambio de año y, en algunos lugares, para ahuyentar a los malos espíritus o celebrar el fin del invierno. Con el tiempo se convirtió en una actividad comunitaria donde los vecinos se reúnen y organizan disparos con antiguas lecheras metálicas.

El carburo de calcio tuvo una gran importancia histórica. Antes de que la electricidad fuera común, se utilizaba en lámparas de carburo muy populares entre mineros, espeleólogos y ciclistas. Estas lámparas funcionaban precisamente con la misma reacción química: al añadir agua al carburo se generaba acetileno, que producía una llama brillante y bastante estable. También se utilizó en faros, señalización y en los primeros sistemas de iluminación portátil.

Otra curiosidad es que el acetileno generado por el carburo se convirtió en un gas fundamental para la industria, especialmente en la soldadura oxiacetilénica (oxígeno + acetileno), donde al quemarse con oxígeno produce una de las llamas más calientes usadas para cortar y soldar metales. Durante décadas fue una de las principales formas de obtener luz portátil y calor intenso antes de la generalización de la electricidad y los combustibles modernos.

Este experimento ilustra cómo una reacción química puede generar rápidamente un gas inflamable y cómo su combustión produce una expansión súbita de gases capaz de generar movimiento o presión, un principio que aparece en muchos sistemas tecnológicos basados en la combustión.

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