TRAGEDIA

Muere inesperadamente un bebé: sus padres no sabían que tenía el corazón tres veces más grande de lo normal

Los padres conocieron las causas de su muerte siete meses después de la tragedia: tenía una cardiopatía congénita que le provocó la insuficiencia cardíaca.

Imagen de archivo de la mano de un bebé

Imagen de archivo de la mano de un bebéPixabay

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Un bebé de 32 días ha fallecido tras sufrir un paro cardíaco mientras estaba en la parte trasera del coche de sus padres. Meses más tarde, se ha descubierto que padecía una enfermedad cardíaca congénita, que no había sido detectada durante el embarazo ni tras su nacimiento.

Katie Thomas, de 34 años, y su pareja Tom de 33, residentes en Manchester, esperaban con ilusión la llegada de su segundo hijo. El embarazo se desarrolló con normalidad, y las ecografías no mostraron ningún problema, por lo que la familia pensó que todo estaba bien cuando el pequeño Harrison nació en diciembre de 2022.

El bebé tenía problemas para alimentarse

Sin embargo, poco después de llegar a casa comenzaron a notar que el bebé tenía dificultades para alimentarse, y hacía un extraño ruido al intentar tomar el biberón. Los padres lo llevaron al hospital, pero los médicos les dijeron que probablemente se trataba "de mucosidad" provocada por el parto o de cólicos, por lo que no se realizaron más pruebas.

Con el paso de los días la situación no mejoraba. Harrison seguía rechazando la leche y parecía quedarse sin respiración cuando intentaba comer. Aun así, los padres seguía intentando alimentarlo.

El bebé dejó de respirar en el coche

De repente un día, tras salir con sus hijos, dejaron al bebé en su silla del cocha para volver a casa, y al llegar, se dieron cuenta de que Harrison había dejado de respirar. Su padre, mientras llamaba a la ambulancia, le practicó la reanimación cardiopulmonar, pero no pudo hacer nada por salvarle la vida. Cuando llegaron los servicios sanitarios, solo pudieron certificar la muerte del bebé.

La causa de su muerte

Siete meses después de la tragedia, la familia recibió una explicación: el bebé tenía el corazón tres veces más grande de lo normal y un agujero en el corazón, una cardiopatía congénita que le provocó la insuficiencia cardíaca.

Tras la pérdida, los padres han decidido concienciar sobre este tipo de enfermedades y apoyar a organizaciones que trabajan para mejorar su detección temprana, con la esperanza de que otros bebés puedan recibir el diagnóstico y tratamiento a tiempo.

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