Que nuestro fútbol femenino está muy fuerte es obvio. Las jugadoras españolas juegan cada vez mejor y atraen a cada vez más gente, pero la profesionalidad que demuestran en el campo no se ve correspondida en los despachos.

Las futbolistas no tienen algo tan elemental como un convenio colectivo. La próxima Liga está en peligro, se cierne la amenaza de una huelga. Urge normalizar que una mujer pueda vivir del fútbol.

Para dar ejemplo, el entrenador de las flamantes campeonas de Liga se siente una más de sus jugadoras. Se trata de conseguir que las futbolistas dejen de ser la clase turista del fútbol profesional.

Ejemplo más reciente: la Liga había dispuesto que la última jornada del campeonato masculino se jugara en plena coincidencia con la final de la Champions femenina, que juega el Barça. Ahora parece que Tebas se está pensando cambiar los horarios.

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