Antes de formar los pestiños no es necesario engrasar la superficie de trabajo (encimera) ya que la masa no se pega, pero para asegurar, podéis untarla con unas gotas de aceite. Ingredientes, para 4-6 personas 260 g harina de trigo75 ml de vino blanco de Jerez2 trozos de cáscara de limón1 cucharada sopera de semillas de anís (o matalahúva) Aceite oliva suave o aceite de girasol 200 g de miel50 ml de aguaHojas de menta Elaboración Calienta 75 ml de aceite en una sartén pequeña, añade las semillas de anís y los trozos de corteza de limón, y fríelos a fuego suave durante 3-4 minutos. Deja que el aceite se temple y retira las cortezas de limón. Pon la harina en un bol grande, vierte el vino y el aceite aromatizado (con las cortezas de limón y las semillas de anís) con las semillas de anís. Amasa los ingredientes hasta que consigas una masa compacta y homogénea que no se pegue a las manos. Ponla en un bol, cúbrela con film de cocina y deja que repose a temperatura ambiente durante 30 minutos. Pasa la masa a la encimera y estírala con un rodillo hasta dejarla bien fina. Córtala en porciones de 5 X 5 cm. Dobla las esquinas opuestas de cada porción sobre si mismas pegándolas con unas gotas de agua y presiónalas para evitar que se despeguen durante la fritura. Calienta abundante aceite en una sartén, introduce los pestiños en la sartén y fríelos a fuego medio durante 3-4 minutos. Escúrrelos sobre una fuente cubierta con papel absorbente de cocina. Pon la miel y el agua a calentar en un cazo. Introduce los pestiños y empápalos bien. Cubre una bandeja de horno con una rejilla de horno, distribuye los pestiños encima y deja que escurran bien. Sirve y decora los platos con unas hojas de menta.