Los ucranianos acuden a las urnas este domingo para votar en unas elecciones parlamentarias que buscan reforzar el poder del nuevo presidente, Volodimir Zelenski, que ha prometido una nueva era política, pese al conflicto armado en la región oriental de Donbas con los separatistas prorrusos.

Zelenski, un cómico que dio el salto de la televisión a la Presidencia en los comicios celebrados el 21 abril, convocó elecciones parlamentarias de forma anticipada el pasado mes de mayo alegando que la Rada Suprema goza de una confianza "extremadamente baja" por parte de la ciudadanía debido a su ineficacia y a la corrupción.

El líder de Servidor del Pueblo, mismo nombre de su programa de televisión, tiene en estos comicios la oportunidad de que su partido político irrumpa en el Parlamento, donde aún no tiene representación, para terminar de barrer la herencia del anterior Gobierno de Petro Poroshenko, a quien derrotó con un 73 por ciento de los votos.

"Al convocar elecciones anticipadas, el nuevo presidente esperaba mantener el impulso de su victoria presidencial. Tiene el apoyo de una mayoría de ucranianos que ve al Parlamento como una institución intrínsecamente corrupta y le ha dado la oportunidad de limpiar la clase política", explica a Reuters Agnese Ortolani, de la Unidad de Inteligencia Económica.

Según los sondeos sobre intención de voto, Servidor del Pueblo será el ganador de las elecciones parlamentarias, con un 52 por ciento de los votos, a gran distancia de su principal competidor, la Plataforma Opositora de los prorrusos Yuri Boiko y Viktor Medvedchuk, con un 10 por ciento. El tercer lugar sería para la Solidaridad Europea de Poroshenko, cercan al 8 por ciento.

Sin embargo, esta victoria electoral no sería suficiente para garantizar a Zelenski el control absoluto de la sede legislativa, con un rol político esencial ya que se encarga de designar al primer ministro y a otros cargos clave de las instituciones ucranianas.

Los meses que han precedido a la votación de este domingo han estado marcados por las tensiones entre un Parlamento fuertemente vinculado a Poroshenko, que ha mantenido en el cargo a muchos funcionarios de la anterior Administración, y Zelenski, que ha tenido que lidiar con ello.

Así, el presidente ha llegado a abroncar públicamente al ministro de Exteriores, Pavlo Klimkin, por rechazar una oferta de Rusia para liberar a los marineros ucranianos detenidos en noviembre en el estrecho de Kerch sin consultarle previamente. "Me enteré por Internet", le reprochó Zelenski.

Conflicto y reformas

Quienquiera que obtenga el control parlamentario heredará un país castigado por los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los separatistas prorrusos en las provincias de Donestk y Lugansk, en la región de Donbas (este), que en estos cinco años se ha cobrado ya más de 13.000 vidas.

En 2014, poco después de que comenzaran las hostilidades, se firmaron los acuerdos de paz de Minsk, pero nunca han llegado a implementarse del todo. Los contactos entre Kiev y Moscú, prácticamente inexistentes durante la era Poroshenko, se han retomado con Zelenski, que ya ha pactado un nuevo canje de prisioneros con su homólogo ruso, Vladimir Putin.

Al margen del conflicto armado, Zelenski necesitará el apoyo del Parlamento para llevar a cabo la reforma política prometida, que incluye despojar a los propios diputados de su inmunidad judicial como medida anticorrupción, y una necesaria reforma para reflotar la economía ucraniana, para la cual busca el apoyo del FMI. Dos tercios de los encuestados por el Instituto Nacional Demócrata (NDI), con sede en Washington, confían en que Zelenski obrará las transformaciones requeridas. "El presidente y su equipo han demostrado una nueva forma de hacer las cosas. La política está cambiando. Es más interactiva", señala a Reuters Ian Woodward, director adjunto del NDI para Ucrania.

No obstante, en las últimas semanas Zelenski se ha visto cada vez más cuestionado por sus relaciones comerciales con uno de los magnates más poderosos de Ucrania, Ihor Kolomoiski.

Kolomoiski ha librado una larga batalla legal con el Estado por el control del mayor prestamista de Ucrania, PrivatBank, que fue nacionalizado en contra de sus deseos en 2016. Zelenski ha insistido varias veces en que no está en deuda con él. "Esperamos que Zelenski cuente con el apoyo del pueblo ucraniano para avanzar en el conjunto de reformas ambiciosas que presentó durante las primeras semanas de su presidencia", ha añadido.