ECLIPSE SOLAR TOTAL
Ver el eclipse al 99,9% o al 100%: la décima que marca la diferencia, explicada por César Gonzalo
Hay una enorme diferencia entre ver el eclipse en una zona total del 100% o en una franja del 99,9%, y César Gonzalo explica por qué esa décima marca la diferencia entre un fenómeno inolvidable y un fenómeno más habitual.

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Puede parecer que entre ver el eclipse al 99,9% o hacerlo al 100% apenas hay diferencia. Al fin y al cabo, solo hablamos de una décima. Pero en un eclipse solar esa pequeña diferencia lo cambia prácticamente todo. César Gonzalo ha explicado en Antena 3 Noticias por qué es tan importante estar dentro de la franja de totalidad para poder vivir el fenómeno de una manera completamente distinta.
"El Sol es muy potente, emite muchísima luz", tanta que, aunque la Luna llegue a ocultar el 99,9% de su superficie, esa mínima parte que permanece visible seguirá siendo capaz de iluminar nuestra atmósfera. Por eso, incluso con una cobertura prácticamente total, continuará habiendo luz de día y será necesario observar el eclipse con gafas homologadas.
La diferencia está en llegar al 100%
Todo cambia cuando la Luna cubre completamente el Sol. Es entonces cuando llega la oscuridad y, únicamente durante esos instantes de totalidad, podremos quitarnos las gafas para contemplar directamente la corona solar. Se trata de ese halo blanquecino que rodea al Sol y que normalmente no podemos ver. Mientras quede a la vista la más mínima porción de la superficie solar, su intenso brillo impide distinguirla. Cuando se alcanza el 100%, la caída de la luz es muy brusca. El ambiente pasa en pocos instantes de la luz del día a una oscuridad similar a la de un atardecer muy avanzado, casi de noche. También puede producirse un descenso repentino de la temperatura y cambios en el viento.
Justo antes de alcanzar la totalidad aparecen además algunos de los efectos más espectaculares del eclipse. Entre ellos están las perlas de Baily, pequeños puntos de luz que aparecen porque los últimos rayos solares atraviesan los valles y montañas de la Luna, y el conocido como anillo de diamante, provocado por el último destello del Sol antes de quedar completamente oculto. Por eso, aunque un eclipse al 99,9% pueda parecer prácticamente total, esa décima restante marca una enorme diferencia. Y ante cualquier duda, la recomendación es clara: "las gafas homologadas" siempre puestas para evitar lesiones en los ojos.
Del eclipse a las perseidas
Y el espectáculo del 12 de agosto no terminará cuando vuelva a aparecer el Sol. Con la llegada de la noche, el cielo dará paso a otro de los fenómenos astronómicos más esperados del verano: las perseidas. La lluvia de estrellas alcanzará su máximo de actividad en una noche de luna nueva, con unas condiciones especialmente oscuras para observar el cielo. Este año será, según la NASA, "una de las mejores lluvias de estrellas del hemisferio norte".
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