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La movilidad sostenible empieza por unas carreteras en buen estado: España necesita 13.500 millones para renovar su red viaria
El deterioro del firme afecta a miles de kilómetros de carreteras españolas, mientras los expertos reclaman una inversión que permita garantizar la seguridad vial y avanzar hacia una movilidad más sostenible

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La movilidad sostenible no empieza únicamente con la renovación del parque automovilístico o la expansión del vehículo eléctrico. También depende del estado de las carreteras por las que circulan a diario millones de conductores. En España, la conservación de la red viaria se enfrenta a un déficit de inversión que, según las estimaciones recogidas en el sector, alcanza los 13.500 millones de euros.
La cifra pone el foco en una infraestructura esencial para los desplazamientos cotidianos, el transporte de mercancías y la conectividad entre territorios.
Miles de kilómetros necesitan actuaciones urgentes
El estado de las carreteras españolas ha generado preocupación entre conductores y profesionales del transporte. Son muchos los usuarios que denuncian el deterioro del asfalto en diferentes puntos de la red.
Según los datos de la Asociación Española de la Carretera, más de la mitad de las carreteras se encontrarían en una situación grave y aproximadamente 34.000 kilómetros, el 30% del total analizado, necesitarían una reconstrucción urgente.
Los problemas se reflejan en la presencia de baches, socavones y tramos deteriorados que dificultan la circulación. En algunos casos, los conductores aseguran que deben realizar maniobras para evitar las irregularidades del firme.
La situación afecta especialmente a quienes utilizan las carreteras de forma habitual. Los transportistas advierten de los daños que pueden sufrir los vehículos y del riesgo que supone circular por vías con un mantenimiento insuficiente.
La conservación, un elemento clave para la movilidad sostenible
La transición hacia una movilidad más sostenible exige abordar diferentes aspectos del sistema de transporte. La electrificación de los vehículos, el impulso del transporte público y la reducción de emisiones forman parte de ese proceso, pero también lo hace el mantenimiento de las infraestructuras existentes.
Una carretera en buen estado puede contribuir a mejorar la seguridad de los desplazamientos y a reducir las incidencias relacionadas con el deterioro del firme. La conservación preventiva permite, además, actuar antes de que los daños requieran intervenciones de mayor alcance.
La inversión en infraestructuras viarias se plantea así como una cuestión que afecta tanto a la seguridad de los usuarios como al funcionamiento del transporte de mercancías y la actividad económica.
Una inversión pendiente para modernizar la red
La estimación de 13.500 millones de euros refleja la magnitud del esfuerzo económico que requeriría actualizar la red viaria, según las referencias sectoriales recogidas en las informaciones de partida.
El debate no se limita a la construcción de nuevas carreteras. La conservación, la rehabilitación de los firmes y la reparación de los tramos deteriorados son actuaciones necesarias para mantener la funcionalidad de las infraestructuras existentes.
La situación plantea un reto para las administraciones responsables de la red de carreteras: compatibilizar las inversiones destinadas a la mejora de la movilidad con las necesidades de mantenimiento y seguridad vial.
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El estado de las carreteras se convierte, de esta manera, en uno de los elementos que condicionan la transición hacia un modelo de movilidad más seguro, eficiente y sostenible.
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