En tierra lejana | 10 de marzo
Sahin recibe la orden más peligrosa de su padre: quitarle Mardin a Cihan
Ecmel aprovecha la visita para lavarle el cerebro a su hijo y convencerle de que Cihan no es digno de mandar en Mardin.

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Sahin ha ido a la cárcel con la mosca detrás de la oreja para encararse con su padre. Le ha soltado a bocajarro si es él quien está traicionando a la familia y si ha ordenado los ataques a los camiones. Pero Ecmel, lejos de asustarse, le ha dado la vuelta a la tortilla y ha estallado contra su propio hijo: “¿Cómo voy a colaborar con la escoria que mató a mi hermano?”, le ha gritado, recordándole que él es un Albora de pura cepa.
La charla se ha puesto muy fea cuando Ecmel ha empezado a soltar veneno sobre Cihan. Le ha dicho a Sahin que abra los ojos de una vez, que el que hizo un trato con los enemigos fue Cihan. Según Ecmel, Cihan no es digno de mandar en Mardin porque está obsesionado con controlar todo y, sobre todo, porque está utilizando su poder para machacar a la viuda de Boran. “Es un desgraciado que manipula a las mujeres”, ha gritado.
Fidan estaba allí delante siendo testigo de cómo padre e hijo se echaban los trastos a la cabeza. La tensión ha subido tanto que casi llegan a las manos cuando Ecmel se ha metido con Nare, llamándola de todo. Al final, Ecmel ha usado su labia para convencer a Sahin de que las empresas confían en él y no en Cihan.
Ecmel ha terminado de calentarle la cabeza a su hijo diciéndole que tiene que demostrar quién es el que manda de verdad en la familia. Le ha pedido que no pierda el tiempo y que tome el mando para enseñarles a todos lo que significa ser un Albora de verdad. Sahin ha salido de allí con la cabeza a mil, dudando de todo y de todos. ¡Como Sahin le haga caso a su padre, Cihan se va a encontrar con un enemigo en su propia casa!
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