En tierra lejana | 10 de marzo
"Cuando me enamoro, es para siempre": la confesión de Cihan a Alya que lo delata
Cihan no ha podido callarse más. En una charla íntima y muy profunda sobre el amor, el mayor de los Albora ha dejado claro que él no juega con los sentimientos.

Publicidad
Alya no se lo podía creer. Estaba sentada en un banco del puerto de Estambul, intentando encontrar salida a sus problemas y dando de comer a las palomas, cuando Cihan ha aparecido de la nada y se ha sentado a su vera.
Ella, desesperada, le ha preguntado cómo narices la había encontrado en una ciudad tan grande, pero Cihan, con toda la calma del mundo, le ha dicho que simplemente ha seguido su rastro. Alya solo quería que se fuera, pero él se ha quedado allí, vacilándola con el pan de las gaviotas.
Cihan le ha preguntado qué le han dicho en el consulado de Canadá. Alya, con mucha rabia, le ha soltado que están alucinando con todo lo que le ha pasado, sobre todo con que la hayan echado del trabajo por su culpa. “Me has arruinado la vida”, le ha gritado a la cara. Pero él le ha recordado que en Mardin también hay hospitales muy buenos si quiere trabajar.
Entonces, Alya ha intentado irse amenazando con llamar a la policía, pero Cihan se ha reído en su cara diciéndole que no es buena idea. En ese momento, ella le ha hecho la pregunta del millón: “¿Por qué te quieres casar conmigo a la fuerza? ¿Es que nadie te quiere o qué?”. Ella le ha dicho que enamorarse es cosa de cinco segundos, pero Cihan, que es más cerrado, le ha respondido que eso son tonterías y que él, cuando se enamora, lo hace para siempre.
Al final, Alya se ha marchado dejando a Cihan con la palabra en la boca. Él le ha preguntado si pensaba volver a Mardin, pero ella le ha explicado que no tiene ni un duro para el billete de vuelta. “Vuelve tú en tu avión privado”, le ha dicho con todo el desprecio del mundo.
Publicidad








