Amelia dejó atrás su pueblo, con un padre que le trataba de enferma por su homosexualidad, para buscarse la vida en la Plaza de los Frutos. Allí conoció a Luisita y se enamoró perdidamente de ella.

Una relación que comenzó bailando bajo la luz de la luna
Entre ambas surgió una bonita amistad que se transformó en amor. Un amor del de verdad, del que se cuela hasta las entrañas. Una relación que comenzó bailando bajo la luz de la luna.

Luisita supo que Amelia era su otra mitad y no dudo en enfrentarse a su familia y al mundo entero para que todos aceptasen esta relación en una sociedad tan retrógrada.

Amelia y Luisita se dicen 'te quiero' en público con este gesto | antena3.com

Amelia quiso triunfar en París y Luisita le acompañó a cumplir sus sueños. La pareja decidió darse una oportunidad en la ciudad del amor pero Luisita necesitaba a su familia con lo que decidió volver.

"Mírame a los ojos y dime la verdad", la difícil conversación entre Amelia y Luisita que decidirá su futuro | antena3.com

Amelia regresó a España para estar con el amor de su vida pero sus sueños como actriz se vieron truncados en el Madrid de 1977.

La pareja decide separarse definitivamente sin reproches
Tras unas semanas complicadas, la pareja decide separarse definitivamente sin reproches y, entre lágrimas, se lo cuentan a la familia. Noticia que cae como un jarro de agua fría entre los Gómez.

Marcelino imaginaba que Amelia estaría en la familia toda la vida pero Manolita, honestamente, veía venir este conflicto entre ambas: “Quizá esta ruptura es buena" refiriéndose a que, de esta manera, puede caber la posibilidad de que vuelvan en un futuro.

La Plaza de los Frutos presencia la dolorosa despedida de una Amelia triste y emocionada porque se lleva mucho amor. La joven no quiere irse sin dedicar unas bonitas palabras a los que ya considera su familia.

La relación de Luisita y Amelia es el vivo ejemplo del amor puro, leal y honesto. Ese tipo de amor del que duele despedirse cuando los caminos deben separarse por el bien de los dos.