Su lado más personal
¿Qué pone a 100 a Javier? Sus confesiones más inesperadas al convertirse en centenario de Pasapalabra
"Antes de entrar a cada AlaZ, si pudiera, me pondría un pinganillo y me escucharía alguna buena ópera", asegura.

Publicidad
Tras 100 programas en Pasapalabra, Javier ha demostrado que, detrás de su imagen de concursante aplicado y metódico, hay también un lado muy personal, lleno de pequeñas manías, aficiones y confesiones inesperadas. Con motivo de este hito tan especial, el madrileño se ha sometido a un particular test sobre todo aquello que le "pone a 100", ofreciendo respuestas tan curiosas como reveladoras y que permiten conocerle un poco más junto con la entrevista que concedió a la web por convertirse en centenario.

Javier asegura que lo que le pone a 100 en Pasapalabra es "la nueva prueba, AlaZ'. Y precisamente de esta prueba, confiesa que "los turnos rápidos". Aún más claro tiene lo que le pone en La Pista: "Cuando me ponen una que reconozco desde el principio y ya sé que la puedo cantar".
El cuestionario se vuelve mucho más personal cuando habla de gastronomía, viajes... Llama mucho la atención lo que le pone al despertar, lo que le pone nervioso o lo que le pone de buen humor. Por supuesto, algunas de sus respuestas tienen que ver con la ópera. ¡Dale al play y descubre todas sus respuestas!
Publicidad










