ATAQUE A IRÁN
Una economista nos da las claves sobre la subida del precio de la gasolina: "Hay que reforzar la autonomía energética"
Cristina Peña, analista económica internacional, desgrana las claves geopolíticas y económicas que explican el repunte del petróleo y sus posibles consecuencias para Europa. ¿Puede la gasolina alcanzar los dos euros por litro en los próximos días?

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La tensión en el estrecho de Ormuz ha vuelto a sacudir a los mercados energéticos. En las últimas horas, el petróleo ha llegado a dispararse hasta un 13%, reavivando la preocupación sobre una posible subida de los carburantes hasta los dos euros por litro.
Las economías asiáticas
Aunque la OPEP ha anunciado un aumento de la producción para tratar de estabilizar el mercado, la clave no está solo en cuánto crudo se extrae, sino en si puede transportarse con normalidad. “El estrecho de Ormuz es un punto crítico a nivel geopolítico y geoeconómico”, explica Cristina Peña, que recuerda que este enclave es una arteria esencial para el comercio mundial de petróleo.
El destino del crudo que atraviesa Ormuz también ha cambiado en la última década. “El 80% de lo que sale por Ormuz va hacia el sudeste asiático, hacia Asia, hacia Japón, hacia la India y, por supuesto, China”, señala. Esto implica que el impacto directo podría sentirse primero en Asia, pero no tardaría en trasladarse a Europa. “Una vez que la industria china se vea resentida, todas las cadenas de suministro europeas vienen detrás”
Europa, no obstante, cuenta hoy con mayor diversificación energética que en el pasado, lo que podría amortiguar parte del golpe. Aun así, la incertidumbre ya se está reflejando en los mercados.
¿Puede la gasolina alcanzar los dos euros por litro?
Peña no descarta nuevas subidas: “La tendencia va a ser al alza, por supuesto”. Sin embargo, matiza que todo dependerá de la duración y la intensidad del conflicto con Irán, así como del grado de interrupción del tráfico marítimo.
En este contexto, la economista subraya la importancia de anticiparse a escenarios de inestabilidad prolongada y reforzar la autonomía energética europea ante un 2026 que podría estar marcado por la volatilidad y la presión sobre los precios.
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