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Miguel tiene 63 años y vive un auténtico infierno: le han amputado la pierna y le han prescrito caminar para recuperarse. Además, según la familia, la amputación podría haberse evitado.

Durante seis meses, Nuria y Marta estuvieron literalmente unidas. Sin embargo, gracias a una compleja operación, los médicos lograron separarlas, pese a haber nacido siamesas.