Elecciones Hungría
El futuro de la Unión Europea sin Viktor Orban, el 'topo' de Putin
Se pone fin a un gobierno populista, que en los últimos años se ha mostrado abiertamente pro-ruso, pro-Trump y en contra de todo lo que supusiera que avanzara el proyecto comunitario.

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No se puede negar que hoy en algunos despachos de Bruselas han estado cerca de descorchar champagne, ante la caída del primer ministro que más dolores de cabeza ha provocado en la capital comunitaria en los últimos años.
Orban ha usado sin límite la capacidad de veto que le ofrecen los tratados y ha puesto palos en la rueda a cada una de las iniciativas que supusieran avanzar en el proyecto comunitario. El colmo del hartazgo llegó cuando hace dos semanas se destapó que Hungría espiaba para Moscú. Salieron a la luz conversaciones en las que el ministro húngaro de Exteriores tenía línea directa con su homólogo ruso, Sergey Lavrov, al que le informaba periódicamente del contenido de las reuniones de Bruselas y le pasaba documentos tratados en esas citas.
Así que, es lógico pensar que la sensación general en Europa es una mezcla de alivio y alegría, ya que la rotunda victoria de Magyar muestra claramente que la nueva Hungría apuesta por “más Europa” y da la espalda al rumbo autocrático y antieuropeo que había impuesto Orban, acusando a Bruselas de todos los males de su país, en cualquier ámbito: desde la inmigración ilegal, la guerra de Ucrania o la crisis energética.
La presidenta de la Comisión, después de años aguantando los ataques viscerales del húngaro, hoy no ha podido esconder su satisfacción en público. “El pueblo de Hungría ha hablado claramente y han elegido el camino europeo. Es una victoria de las libertades fundamentales. Con estos resultados la Unión sale reforzada. Ha sido una noche excepcional”, ha llegado a reconocer Úrsula Von der Layen ante las cámaras de la prensa.
Una de las muestras del entusiasmo general es que la misma noche del domingo, numerosos dirigentes europeos se apresuraron a llamar al ganador para felicitarle y ofrecerle trabajar conjuntamente desde el primer momento.
No es muy habitual que un recién vencedor en unos comicios, a los pocos minutos, reciba las llamadas del Canciller alemán, el presidente de Francia, el secretario general de la OTAN o los presidentes de la Comisión y del Consejo Europeo. Esto nos habla de la envergadura del seísmo político que han vivido los líderes de los 27. El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, lo ha calificado como “un nuevo capítulo en la historia de Hungría”.
Otros han preferido usar el sarcasmo y han cargado directamente contra el vicepresidente de EEUU, JD Vance, que la semana pasada voló a Hungría expresamente para pedir el voto para Orban, lo cual no ha servido de nada. Thierry Breton, excomisario europeo, se ha reído del americano en un tuit, en el que usa el mítico eslogan de Trump (“Make America great again”), y lo ha cambiado por un: “Vance, haz que la injerencia electoral sea grande otra vez”.
Consecuencias políticas inmediatas en la UE
Los analistas creen que este nuevo escenario político que se abre en la UE podría tener consecuencias de calado en el corto plazo. Por ejemplo, podrían desbloquearse varias iniciativas clave que hasta ahora Viktor Orban tenía congeladas.
Una de ellas es el préstamo millonario de 90.000 millones de euros que Ucrania necesita para poder seguir financiándose y poder seguir pagando las armas para defenderse. Otro asunto pendiente es el 20º paquete de sanciones contra Rusia, que lleva casi dos meses bloqueado, porque Orban se ha negado a dar su visto bueno, aludiendo a problemas con el petróleo que le sigue comprando a Moscú. Y el tercero es el proceso de adhesión de Ucrania a la UE, que también requiere la unanimidad de los 27.
No hay ningún calendario para que estas medidas se pongan en marcha, pero, según ha podido saber Antena 3 Noticias, en Bruselas hay urgencia por llevarlas a cabo y la presidencia rotatoria de la UE tiene intención de poner el tema encima de la mesa del Consejo “lo antes posible”, con idea de que los países se pongan de acuerdo de manera rápida.
Si se cumplen los planes del que será el flamante nuevo primer ministro de Hungría, en menos de 30 días debería celebrarse el acto de traspaso de poderes. De hecho, se espera que uno de los primeros viajes al extranjero de Peter Magyar sea la sede de las instituciones de Bruselas.
Nadie sabe si su mandato será el éxito que hoy esperan y ansían los dirigentes comunitarios o si al final todo se queda en una decepción. Pero, de momento, en la capital comunitaria a Peter Magyar se le espera con los brazos abiertos.
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