ARANCELES

Del varapalo arancelario a una puerta abierta de esperanza

Los vaivenes afectan especialmente a productos agroalimentarios como el vino y el aceite de oliva, muy expuestos a la política comercial y a la competencia internacional. Estados Unidos representa en torno al 5% del total de las exportaciones españolas, pero en estos sectores su peso es mucho mayor.

Aceite, vino y maquillaje, productos españoles afectados por los aranceles

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El sector agroalimentario español —especialmente aceite de oliva y vino— vive un punto de inflexión en su relación comercial con Estados Unidos tras la decisión del Tribunal Supremo estadounidense, de decarar ilegales buena parte de los aranceles impuestos por la administración Trump al comercio exterior. La Corte consideró que el expresidente se extralimito en el uso de sus poderes de emergencia para gravar importaciones, entre ellas las españolas, lo que abre una oportunidad para aliviar la presión que habían sufrido estos productos.

Desde agosto de 2025, productos europeos como el aceite y el vino afrontaban un gravamen del 15% en su entrada a EE. UU., que elevó el precio en destino y enfrió la demanda. En 2025, las exportaciones españolas al mercado estadounidense sufrieron una caída del 8 %, con más de 16.500 millones de euros menos en ventas, y el aceite de oliva registró descensos aún más acusados, de hasta 27,7 % en determinados periodos por el efecto acumulado de los aranceles.

Se reabre un escenario crítico para el producto español

“Oportunidad, no victoria definitiva”, coinciden productores y exportadores. El fallo judicial rescata una parte significativa del marco arancelario —la figura de emergencia usada por Trump—, pero no elimina definitivamente todas las barreras. Trump ha respondido criticando la sentencia y anunciando la intención de promulgar nuevos aranceles primero del 10 % horas después del 15% bajo otra base legal, lo que mantiene la incertidumbre sobre el futuro del comercio exterior entre ambos países. "Lo que nos genera todo estos es un estrés, afirma Felipe Nalda, presidente del Consejo Regulador de los vinos de Toro, porque de nuevo la confianza del comprador se va a ver tocada. Es una "vuelta de tuerca más en la incertidumbre de la política estadounidense" aseguran desde el sector del aceite de oliva el presidente de Asoliva, la asociación que agrupa a los exportadores. Su presidente Rafael Pico desonfía de la situación

Precisamente para sectores como el del aceite de oliva, que en 2024 superó los 1.000 millones de euros en ventas hacia Estados Unidos, este fallo supondría un balón de oxígeno como dice Pico se pueden "solicitar la devoluciones de aranceles ya pagados". incluso con "intereses de demora".

Los retos comerciales no desaparecen

La realidad es que la decisión del Supremo no cierra la puerta a futuras medidas proteccionistas. La Administración Trump anunció que podría utilizar otras normas —como la Trade Act de 1974— para justificar nuevos gravámenes temporales, lo que complica las previsiones de las empresas exportadoras.

El Gobierno español y la Comisión Europea han subrayado la necesidad de estabilidad y previsibilidad en las relaciones comerciales, reclamando un marco sólido de libre comercio que ofrezca seguridad al sector y fomente el crecimiento económico bilateral.

Si bien el fallo del Supremo representa un giro jurídico importante y un posible respiro para un sector que había visto caer de forma acusada sus ventas en Estados Unidos, el panorama sigue marcado por la incertidumbre política y económica. La industria del aceite y del vino mira ahora más que nunca hacia una negociación más estable con Washington, consciente de que Estados Unidos sigue siendo un mercado estratégico difícil de reemplazar.

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