Mercado

El temporal golpea al marisqueo y vacía las plazas de abastos: "Lo que queda está por las nubes"

La combinación de fuertes precipitaciones, mala mar e imposibilidad de salir a faenar ha provocado una alta mortandad de marisco en las playas y zonas de cultivo. Los mercados, y los bolsillos, lo notan.

Imagen de archivo de un mercado.

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"Hay escasez de todo tipo de marisco y también de pescado", explica Nuria González, del puesto Mardelia de la Plaza de Abastos compostelana. "No se puede salir a faenar, hay cofradías que han parado la actividad y hay lonjas que no están funcionando. El marisco de fuera, que podría venir de Portugal o de Francia, tampoco está llegando porque allí están como nosotros o peor. Lo poquito que hay está por las nubes".

La consecuencia es inmediata: el consumidor paga más por menos cantidad, y los vendedores no logran compensar la falta de género con los precios altos.

La situación es especialmente dramática en zonas marisqueras como Carril, Vilagarcía, en la ría de Arousa. Dora Otero, mariscadora y vendedora de moluscos, describe un panorama desolador: "Aquello fue un desastre, está todo muerto. Todo lo que estaba sembrado se perdió. De Carril ahora mismo no hay nada, no quedó nada que ver". En su puesto apenas puede ofrecer producto local: "Traemos ostras, mejillones de batea y lo poco que se puede salvar. El horizonte es complicado: no hay dinero, es duro. Hay que sembrar de nuevo y volver a empezar".

Los clientes también notan el impacto del temporal en su día a día. Sara, clienta habitual de la plaza, reconoce que compra a disgusto: "Es un poco triste comprar así. Está caro y no es lo que yo quería, pero es lo que hay". Otra compradora resume la sensación general: "Sales con 100 euros y se te van en cuatro cosas. La compra se ha vuelto un lujo". Con el marisco por las nubes, muchas familias optan por reducir su consumo o sustituirlo por otros productos más asequibles. Sin embargo, la subida de precios no se limita al pescado: "Todo está caro, nunca había visto así la plaza", repiten los clientes, conscientes de que el encarecimiento de la vida dificulta cada vez más llenar la cesta de la compra.

El sector cárnico ha resistido algo mejor el embate del temporal. Martín Touceda, del puesto Cien por Cel, también en Compostela, nos explica que, aunque la lluvia obliga a extremar la vigilancia de los animales, la producción de cerdo celta se mantiene estable: "El frío y la lluvia no influyen tanto en la carne. Los animales están acostumbrados a estar al aire libre los 365 días del año. Por ahora no hemos subido los precios". Aun así, advierten de que otros factores, como el encarecimiento del cereal o las malas cosechas, pueden afectar a medio plazo.

El futuro inmediato del marisqueo es incierto. Los profesionales del sector miran al cielo con esperanza, confiando en que el tiempo dé una tregua que permita recuperar parte del ecosistema marino. Sin embargo, las pérdidas ya son una realidad y la recuperación llevará tiempo.

"Hoy vemos el sol, a ver si nos da una tregua", dice Nuria González con cautela. Esperan que el tiempo vuelva a ser generoso y que la normalidad regrese poco a poco a las costas y a los mercados.

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