Guerra en Irán

Vacaciones, gasolina, comida... así afecta la guerra de Irán a tu bolsillo

Las vacaciones, llenar el depósito de tu coche o ir al supermercado a hacer la compra. Una guerra que se libra a casi 6.000 kilómetros de aquí la vas a notar en el bolsillo.

Así va a afectar la guerra en tu economía

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Donald Trump finalizó su primer mandato sin haber entrado en una sola guerra. En solo 14 meses de su segunda legislatura, el mandatario ha atacado ya a siete países, incumpliendo así uno de los mandatos con los que recuperó el Despacho Oval. Otra promesa del presidente de los EE.UU. fue bajar el IPC y, aunque es pronto para saber si este compromiso lo romperá o no, el curso de los acontecimientos no lo descarta.

En menos de 15 días de guerra, las consecuencias económicas de esta ofensiva han recorrido los casi 6.000 kilómetros que separan Teherán de Madrid y ya se notan en nuestros bolsillos. Si imaginamos la economía como una sabrosa tarta de cumpleaños, la guerra ha mordisqueado ya varios trozos de este pastel.

Una guerra se sabe cuándo comienza, pero se desconoce cuándo y cómo terminará. Precisamente esa incertidumbre que rodea a los conflictos es la que más daño hace a la economía, poco amiga de los vaivenes. Si además un ataque está capitaneado por un experto en los virajes de rumbo, todo resulta más incierto. Cuando el panorama pintaba muy negro, Donald Trump se rectifica a sí mismo y todo cambia.

El precio del petróleo superó el domingo los 100 dólares por barril, por primera vez desde 2022. Los analistas interpretaron esta cifra como una señal de alarma y preocupación por el creciente conflicto en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa la quinta parte del crudo global.

El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán provocó el cierre del Estrecho de Ormuz y llevó a Irak, los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait a anunciar la suspensión del bombeo de petróleo por falta de capacidad de almacenamiento. La unión de estas dos circunstancias escaló los precios hasta niveles que no se alcanzaban desde que Rusia invadió Ucrania. Las bolsas, tanto las asiáticas, como las europeas y también Wall Street, se tiñeron de rojo. Y algo de miedo debió de sentir Donald Trump porque en las siguientes horas entonó el 'Donde dije digo, digo Diego'.

Después de insinuar que la ofensiva podía prolongarse hasta dos meses, la tarde del lunes Trump aseguró que la guerra estaba "prácticamente terminada". Y este mensaje sí gustó a la economía, que, aunque todavía es pronto para vaticinar el futuro, empezó a dar muestras de brotes verdes.

El precio del crudo bajó en la misma jornada de los 120 dólares a los 90 y el verde volvió a los parques financieros. Vista la volatilidad de los acontecimientos, nos preguntamos exactamente en qué nos va a afectar esta guerra.

Repostar

El efecto más inmediato del encarecimiento del petróleo es la subida de precio a la hora de repostar. Tomando como referencia los precios de la primera semana de conflicto, podemos ver cómo el ticket de un repostaje nos pudo salir hasta un 10% más caro en cuestión de días. El primer viernes después del ataque, el litro de gasolina rondaba el 1,44 euros; 48 horas después, el precio había subido hasta los 1,62 euros. Para un depósito de 50 litros, supondría un gasto extra de 9 euros.

Gas

El precio del gas natural acumulaba a principios de semana una revalorización de más del 92% desde que el pasado 28 de febrero Estados Unidos e Israel lanzaran un ataque conjunto contra Irán. Aunque este incremento pueda parecer menos grave que el del petróleo, lo cierto es que trae muchas implicaciones, ya que esta partida tiene efecto directo en la inflación a través de dos vías. Por un lado, que se encarezca el gas supone que nuestra factura para calentar la casa en invierno también subirá. Por otro lado, el gas es una materia prima fundamental para las centrales de ciclo combinado que generan electricidad y, si se encarece el gas, el impacto en la factura de la luz no tarda en hacerse evidente. Cierto es que con respecto al gas hay dos aspectos a tener en cuenta que juegan a nuestro favor. Debido a la época del año en la que estamos, la calefacción no es tan imprescindible como podría serlo en diciembre. Además, con las lluvias de las últimas jornadas, los embalses están en máximos y las renovables ya representan una cuota alta de la electricidad que consumimos.

La cesta de la compra

En un mundo globalizado como el que vivimos, sería ingenuo pensar que, si el precio del combustible y de la energía sube, este incremento no repercutirá en el precio de los productos. Raymond Torres, director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), explicó que Oriente Medio es una región productora y exportadora muy importante de abonos y eso, teniendo en cuenta que se ha paralizado por la imposibilidad de transitar ni exportar, podría tener efectos muy graves, sobre todo en el sector agrícola.

Los alimentos incrementarán su precio. Además, con especial cuidado las materias primas que importamos de Asia, como, por ejemplo, la variedad basmati de arroz que se cultiva en Pakistán o India. También el precio del café, que ya está en niveles altísimos. La OCU denunció el pasado mes de octubre que el precio del café se ha disparado un 136% en los últimos cuatro años.

También a medio plazo se verá incrementado el precio de productos como el azafrán.

Hipotecas

En este punto, lo primero que vamos a hacer es desinflar expectativas y que nadie piense que un incremento de la inflación puede conllevar la bajada de precios en la vivienda. La teoría económica clásica dice que, para controlar la inflación, los bancos centrales tienen que subir el precio del dinero o, lo que es lo mismo, los tipos de interés. Esta subida de tipos traería consigo unos préstamos bancarios más caros y, por lo tanto, unas cuotas de hipotecas más altas para aquellos propietarios que tengan créditos con tipos variables. Las nuevas compras también serían más caras, pero esto, repetimos, no necesariamente abarataría un mercado que no para de batir récords.

Vacaciones

Los viajes se encarecerán, pero dentro de este aspecto negativo hay una pequeña luz para nuestro país y es que los expertos indican que la ofensiva podría suponer una "oportunidad" para destinos turísticos más "tradicionales" como España, Italia o Grecia.

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