Argentina
Las cábalas de Argentina para ganar el Mundial: los rituales que nadie se atreve a romper en la final
De los caramelos de De Paul y Paredes a las camisetas que nadie se atreve a lavar, las supersticiones forman parte de la identidad futbolística de la Albiceleste antes de la final ante España.

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Si hay algo que une a millones de argentinos además del fútbol es la creencia en las cábalas. En el país sudamericano estos pequeños rituales forman parte de la cultura popular y cobran todavía más fuerza cuando la Albiceleste disputa un gran torneo. Si encima llegas a la mismísima final del Mundial contra España, esos tabúes se multiplican.
Da igual que se trate de Leo Messi, Rodrigo De Paul o un aficionado siguiendo el partido desde el salón de su casa: todos tienen algún gesto que, según ellos, ayuda a atraer la buena suerte.
Así que, con Argentina a las puertas de una nueva final mundialista, las supersticiones vuelven a convertirse en protagonistas. Desde comer caramelos en el centro del campo hasta negarse a lavar una camiseta durante semanas, cualquier detalle puede convertirse en un amuleto cuando está en juego el título.
Los caramelos de De Paul y Paredes
Una de las cábalas más conocidas de la selección argentina tiene como protagonistas a Rodrigo De Paul y Leandro Paredes.
Antes de cada partido, ambos futbolistas se reúnen en el círculo central para comer unos caramelos. El ritual comenzó en 2021 y, desde entonces, la selección ha encadenado algunos de los mayores éxitos de su historia reciente.
La costumbre se ha mantenido inalterable durante cada gran cita y ya forma parte de la imagen habitual del combinado antes del pitido inicial.
No cambiar nada si se gana
Dentro del vestuario existe otra regla no escrita: si algo funciona, no se toca. Cuando la Albiceleste consigue una victoria importante, se intenta repetir exactamente la misma rutina en el siguiente encuentro.
Desde el uniforme hasta los horarios, los desplazamientos o determinadas costumbres previas al partido, cualquier cambio podría romper la buena dinámica. Es una filosofía compartida por buena parte del fútbol argentino, donde muchos consideran que alterar una rutina victoriosa puede traer mala suerte.
El 'Cholo' Simeone es un gran ejemplo de ello con el Atlético de Madrid: el equipo rojiblanco suele alojarse en el mismo hotel y el técnico casi siempre viste de negro en las grandes noches de la Champions League.
Camisetas que no se lavan
Las cábalas no son exclusivas de los futbolistas, ya que los aficionados viven los partidos con un nivel de superstición casi idéntico.
Una de las más extendidas consiste en no lavar la camiseta de la selección mientras el equipo siga ganando; para muchos hinchas, limpiar la prenda significaría 'borrar' la suerte acumulada durante el torneo.
Otros optan por llevar siempre la misma camiseta, el mismo pantalón o incluso las mismas zapatillas en cada encuentro.
El sillón de la suerte
Asimismo, en miles de hogares argentinos existe un lugar reservado para ver los partidos: hay quienes ocupan siempre el mismo sillón o la misma silla y, si Argentina va ganando, se niegan a levantarse hasta el pitido final. Cambiar de asiento durante el encuentro, aunque sea unos segundos, puede interpretarse como una amenaza para el resultado.
Otra de las cábalas más habituales tiene que ver con la compañía. Muchos aficionados creen que deben ver cada partido junto a las mismas personas con las que celebraron la última victoria de la Albiceleste, ya que si un grupo dio suerte una vez, volverá a hacerlo. Por eso no son pocos los que repiten exactamente el mismo plan partido tras partido.
Una tradición que une a todo un país
En Argentina nadie puede demostrar científicamente que las cábalas funcionen, pero pocos se atreven a romperlas cuando la selección está en plena racha. Y más tras la sufrida victoria ante Inglaterra en semifinales por 1-2 rumbo al último partido del torneo.
Mientras Messi y sus compañeros buscan conquistar un nuevo Mundial ante España en la gran final de Nueva York, millones de argentinos volverán a sentarse en el mismo sofá, vestirán la misma camiseta y repetirán los mismos rituales con la esperanza de que, una vez más, la suerte vuelva a vestirse de albiceleste.
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