Selección española
Así fue el pasillo de collejas de los jugadores a Luis de la Fuente por su renovación con España
Locura por la España campeona del mundo: 2.000 aficionados abarrotan Las Rozas y cientos se quedan fuera.

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La selección volvió a entrenarse 65 días después de conquistar el Mundial en una sesión abierta al público que desbordó la Ciudad del Fútbol. Algunos aficionados esperaron hasta diez horas para ver a los campeones.
La selección española ha vuelto al trabajo y la expectación por ver a los campeones del mundo ha desbordado este martes la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Alrededor de 2.000 aficionados abarrotaron el campo principal para presenciar el primer entrenamiento de la Roja desde la conquista del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
La sesión era abierta y gratuita como gesto de agradecimiento de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) por el apoyo recibido durante el campeonato, pero la respuesta fue tan multitudinaria que varios centenares de aficionados terminaron quedándose fuera una vez alcanzado el aforo máximo permitido. La decisión provocó el malestar de quienes habían acudido hasta Las Rozas y no consiguieron entrar.
Diez horas esperando para ver a los campeones
La enorme expectación pudo comprobarse mucho antes de que los futbolistas saltaran al césped. Algunos seguidores llegaron a colocarse frente a la entrada de la Ciudad del Fútbol diez horas antes del comienzo del entrenamiento, soportando además las altas temperaturas para asegurarse un buen sitio. Otros aficionados viajaron desde fuera de la Comunidad de Madrid.
Las puertas se abrieron finalmente a las 18:00 horas, una hora antes del inicio de la sesión, cuando ya se había formado una cola kilométrica. Una vez completado el aforo, la seguridad de la RFEF cerró el acceso y varios cientos de seguidores tuvieron que quedarse fuera.
"¡Caaaampeones del muuuundo!"
Dentro, el entrenamiento terminó convirtiéndose en una celebración de la segunda estrella conseguida por España. "¡Caaaampeones del muuuundo!", cantaron los aficionados cuando los 26 internacionales saltaron al terreno de juego encabezados por Mikel Merino.
Cualquier aproximación de los jugadores a la grada provocaba gritos y peticiones de saludos. Rodri, como capitán, fue uno de los primeros en responder al público, mientras que Luis de la Fuente también terminó saludando ante la insistencia de los seguidores.
El seleccionador fue además uno de los protagonistas del primer ritual de la tarde. Los jugadores realizaron un pasillo de collejas a De la Fuente y al resto de integrantes de su cuerpo técnico después de su reciente renovación hasta 2032.
Pubill, único futbolista que no se entrenó
En lo deportivo, la sesión comenzó con rondos divididos en dos grupos y continuó con un partidillo rotatorio entre cuatro equipos. Cada gol fue celebrado desde las gradas como si se tratara de un encuentro oficial.
Marc Pubill fue el único de los internacionales que no participó en el entrenamiento debido a problemas con unas ampollas.
El resto trabajó aparentemente con normalidad, incluido Eric García, que se ejercitó con una máscara protectora por el golpe sufrido en la nariz durante el partido contra el Valencia.
Camisetas con dos estrellas
Las gradas reflejaron también la reciente conquista del Mundial. Entre los aficionados aparecieron numerosas camisetas de España, desde las antiguas equipaciones con una estrella hasta las nuevas prendas actualizadas con la segunda.
Posteriormente se sumaron otros futbolistas como Marc Cucurella, Lamine Yamal y Rodri, además del propio De la Fuente, provocando una nueva explosión de gritos entre los aficionados.
Wembley, primera parada de los campeones
Terminada la fiesta de Las Rozas, España ya piensa en la competición. La selección estrenará su condición de campeona del mundo en la nueva edición de la Nations League con una visita a Inglaterra en Wembley el próximo sábado.
Después recibirá a Croacia en el Sánchez-Pizjuán de Sevilla el día 29 y a la República Checa en el Carlos Tartiere de Oviedo el 3 de octubre. La ventana internacional terminará tres días después con el segundo enfrentamiento ante Croacia, esta vez en Split.
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Antes de volver a competir, los campeones comprobaron que la conquista del Mundial ha disparado todavía más la expectación alrededor de la selección. Las Rozas se quedó pequeña: 2.000 personas dentro y varios cientos fuera para recibir a España 65 días después de alcanzar la segunda estrella.
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