En tierra lejana | 23 de marzo
Sadakat regala a Alya un picardías rojo y le ordena que cumpla con su deber
La matriarca ha decidido humillar a su nuera de la forma más rastrera, recordándole que en esa mansión ella es la que manda.

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La noche de bodas de Alya y Cihan ha saltado por los aires antes de empezar. Sin previo aviso, Sadakat ha ordenado a las criadas que lleven todas las pertenencias de Alya a la habitación de Cihan, rompiendo así el pacto de “matrimonio de mentira” que la pareja había acordado.

Al entrar en el dormitorio, Alya se ha encontrado con un baúl. Dentro no había una bienvenida, sino un picardías rojo de seda: un regalo cargado de veneno con el que Sadakat quería recordarle cuál era, según ella, su “obligación” en esa casa.
Sintiéndose como un objeto, ha corrido desesperada hacia su antigua habitación, pero se ha encontrado con la puerta cerrada a cal y canto. Allí, en el pasillo, la esperaba Sadakat: "Acabas de casarte, así que ve a cumplir con tu deber", le ha gritado.
Pero Alya Albora no es una mujer que se rinda fácilmente. A pesar del miedo y la humillación, se ha plantado frente a la matriarca para decirle. "Mi único deber en esta vida es proteger a mi hijo de ti". Con el corazón latiéndole a mil por hora, le ha dejado claro que puede quitarle su ropa, su habitación y hasta su paz, pero que nunca logrará someterla.
Sadakat ha conseguido arruinarle la noche, pero no doblegarla. Y mientras Cihan intenta mantener el equilibrio imposible entre la memoria de su hermano y la tiranía de su madre, Alya empieza a entender que bajo ese techo no le espera una tregua, sino una batalla diaria.
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