TESTIMONIO
Karina cuenta en La Mesa lo que le ocurrió durante una operación: "Yo empecé a cantar el Burrito Sabanero"
La cantante relata en La Mesa cómo, durante una operación de cadera con epidural y sedación, podía escuchar lo que ocurría en el quirófano mientras se encontraba en un estado de "paz".

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Karina ha contado en La Mesa una curiosa experiencia que vivió durante una operación de cadera. La cantante fue intervenida con epidural y sedación y, aunque no veía lo que ocurría a su alrededor, asegura que podía escuchar perfectamente lo que sucedía en el quirófano.
"Yo escuchaba todo, los golpes, pum, pum, en la cadera", ha relatado. Sin embargo, asegura que no sentía dolor y que se encontraba en un estado de absoluta tranquilidad.
"La señora se nos va"
Karina ha explicado que durante la intervención llegó a escuchar cómo el cirujano avisaba a un cardiólogo porque, según sus palabras, "la señora se nos va, se nos va".
A pesar de escuchar esa conversación, la cantante asegura que estaba "tan a gusto, tan bien". No veía nada, ni siquiera distinguía colores: "No veía nada, ni el blanco, ni el negro, estaba todo oscuro".
Fue entonces cuando comenzó a cantar una canción navideña: "Yo empecé a cantar el Burrito Sabanero", ha contado.
Una experiencia que no es una ECM
La propia Karina ha querido restar importancia a su experiencia en comparación con las que se estaban tratando en la mesa. "Lo mío es como de andar por casa", ha reconocido.
Precisamente, su testimonio ha servido para diferenciar lo que puede ocurrir durante una anestesia de una experiencia cercana a la muerte. Esther, anestesióloga, ha explicado que durante una anestesia locorregional y la sedación puede reducirse el nivel de consciencia del paciente y producirse situaciones en las que se desconecte parcialmente del entorno.
En el caso de Karina, Esther ha señalado que lo que experimentó "no tiene nada que ver con una ECM".
El testimonio de la cantante ha servido así para poner un ejemplo de una experiencia vivida durante una intervención médica que puede resultar llamativa, pero que, según la explicación de Esther, no debe confundirse con una experiencia cercana a la muerte.
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