País Vasco

Seis vacas 'asaltan' una sucursal bancaria en Navarra y necesitan ayuda para poder salir

Alucinante suceso el ocurrido en el municipio de Mendigorría (Navarra). Varias vacas han 'asaltado' una sucursal bancaria y han necesitado ayuda para salir después de quedar atrapadas.

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Si alguien pensaba que lo había visto todo en un asalto a un banco, es porque no se imaginaba lo que iba a ocurrir en la Comunidad Foral de Navarra. Allí, varias vacas que formaban parte de un encierro, han decidido seguir su propia ruta y 'asaltar' una sucursal bancaria. A su llegada a la sucursal, las vacas se apelotonan unas con otras hasta el punto de que consiguen entrar varias, siendo jaleadas por los asistentes en un escenario digno de película.

Tras su pillo intento de buscar un atajo, las seis vacas que quedaron 'encerradas' en el recinto. El gran tamaño de los animales complicó los intentos por sacarlas, dado que estaban en un espacio ligeramente pequeño teniendo en cuenta su peso, mientras los asistentes al encierro buscaban la manera de conseguir 'liberarlas'. Por si fuera poco, había quienes aplaudían entre risas al grito de "'¡Que saquen el dinero!" en medio de la surrealista escena.

Finalmente, y después de que las vacas se calmaran en su intento por salir cuanto antes de la sucursal, se ha conseguido abrir la puerta, permitiendo que salieran poco a poco. De hecho, los propios mozos que hubo en el encierro se quedaron atónitos al ver cómo las seis consiguieron meterse, porque, a simple vista, les parecía casi imposible que todas ellas cupieran dentro. En este caso, no se puede hablar de 'la vaca que ríe'. Porque, en realidad, se han reído todas con su particular 'encierro' dentro del banco.

Un suceso similar con una cabra

Hace apenas unos días, una cabra protagonizó un suceso similar al 'asaltar' una joyería en Cartagena, después de que los agentes estuvieran persiguiéndola por todo el municipio. El animal, con unos cuernos muy grandes, corrió por todos los sitios que pudo e incluso fue perseguida por los coches de las autoridades, que llevaban las sirenas puestas a todo volumen para que la gente se apartara del camino, circulando la cabra a un ritmo sumamente veloz.

Cuando se metió dentro de una joyería, numerosas personas se acercaron para poder presenciar cómo el animal era 'reducido'. Los agentes entraron en la joyería, la sacaron en volandas, cogiéndola por los cuernos, y con varios agentes llevando incluso escudos antidisturbios por si acaso la cabra tuviera la tentación de hacer movimientos bruscos. En su desafío a la autoridad, la cabra también fue 'liberada', aunque en su caso, pareció casi un arresto después de que los agentes la sacaran de la joyería.

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