Sequía

Galicia extrema las precauciones ante la escasez de agua y mantiene bajo vigilancia los recursos hídricos

Se ha activado la alerta en 32 ayuntamientos de Pontevedra y A Coruña y la prealerta afecta a casi 60 localidades.

Imagen de la situación en el municipio de Neda, en A Coruña

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La falta de lluvias, el exceso de consumo por la afluencia de visitantes y las altas temperaturas agravan la sequía en Galicia. 8 de cada 10 ayuntamientos están en alerta o prealerta. En muchos de estos municipios ya se aplican restricciones. Por ejemplo, en la comarca de Ferrolterra, en los concellos de Neda y Valdoviño, la escasez comienza a afectar al abastecimiento y a los servicios de las playas. La situación se ha vuelto preocupante. La Xunta mantiene bajo vigilancia los recursos hídricos y ya ha activado la alerta por escasez de agua en 32 municipios de las provincias de A Coruña y Pontevedra.

Más de 90 municipios afectados por la alerta o prealerta

En total, 91 concellos de Galicia-Costa se encuentran afectados por algún nivel de alerta o prealerta. A ellos se suman otras 150 localidades de la demarcación Miño-Sil. Según los datos de Augas de Galicia, los embalses destinados al abastecimiento se encontraban a comienzos de agosto al 72,7 % de su capacidad, 14,4 puntos por debajo del nivel registrado en las mismas fechas del año anterior. Se extreman las precauciones porque se teme una gran sequía como la última del año 2022 si no llegan las precipitaciones.

Los indicadores de varias cuencas llevan semanas mostrando caudales bajos y la Xunta mantiene un seguimiento permanente de la evolución de las reservas.

La comarca de Ferrolterra, al límite por la falta de agua

Pero si hay un punto donde la falta de agua empieza a sentirse con especial intensidad es Ferrolterra. El embalse de As Forcadas, fundamental para el abastecimiento de Ferrol, Narón, Fene, Ares, Mugardos y el Valdoviño, ha descendido hasta el 59,96 % de su capacidad. Es el nivel más bajo registrado en los últimos 25 años. Por otra parte, en el ayuntamiento de Neda la situación es especialmente delicada.

El río Belelle ha dejado de aportar agua a la estación de tratamiento de agua potable y varias zonas altas del municipio se han quedado sin agua potable. Por eso, el Concello ha tenido que recurrir a soluciones de emergencia: han movilizado un camión cisterna de 25.000 litros para abastecer a los vecinos y están repartiendo agua envasada a aquellos que no puedan desplazarse.

Se corta el agua de duchas y piscinas y se prohíben los usos no esenciales

En los municipios afectados se han prohibido usos no esenciales como llenar piscinas, regar jardines, lavar vehículos o baldear. Se han cerrado las duchas y lavapiés de las playas después de detectar picos de consumo superiores a los de otros veranos. La medida busca preservar el agua destinada al abastecimiento doméstico, mientras siguen disminuyendo los niveles de los embalses. La recomendación es clara: evitar usos prescindibles y extremar el ahorro. Porque este verano, en Galicia, el agua empieza a convertirse en un recurso cada vez más limitado.

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