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Una exdiputada perdió el 90% de visión tras mirar un eclipse cuando era niña y ahora alerta: "No son conscientes del peligro"
Mercedes López Romero sufrió quemaduras en la retina después de mirar fijamente al Sol durante un eclipse cuando era niña. Ahora aconseja no observar el fenómeno, especialmente en el caso de los menores.

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Mercedes López Romero tenía ocho años cuando una tarde decidió mirar fijamente al Sol durante un eclipse. Lo hizo junto a otros niños en el patio de su colegio en Dalías, Almería. Décadas después, aquella acción sigue condicionando su vida: padece una ceguera del 90% y su pérdida de visión continúa avanzando.
La exdiputada de Ciudadanos en el Parlamento andaluz ha querido contar su experiencia ante el eclipse y lanzar una advertencia. López, de 45 años y fisioterapeuta, aconseja no mirar directamente al fenómeno y muestra especial preocupación por los menores.
"Me da miedo ver que la gente va a ver el eclipse con niños y todo; no son conscientes del peligro que supone; me da miedo ver cómo la gente piensa aprovechar estas vacaciones, que se ponen en carretera y todo para mirar el eclipse", ha señalado.
Una competición entre niños que terminó provocándole lesiones
Todo ocurrió cuando López se encontraba con otros niños en el patio de su colegio. Los adultos observaban el eclipse a cierta distancia y utilizando medidas de protección, pero el grupo decidió esconderse para poder mirar directamente al Sol.
"Empezamos a decir que a ver quién era la que aguantaba más", recuerda. Mercedes López fue quien mantuvo la mirada durante más tiempo. Entre los menores se encontraba también su hermana, dos años más pequeña, que no sostuvo tanto la mirada y no sufrió las mismas lesiones.
Las consecuencias no aparecieron inmediatamente. Fue años después, cuando tenía 14, cuando comenzó a tener dificultades para distinguir algunos números escritos en el encerado del instituto. Acudió entonces por primera vez a un oftalmólogo, que identificó las quemaduras y le preguntó si en algún momento había mantenido la mirada hacia el Sol.
Desde entonces, la pérdida de visión ha avanzado de manera progresiva.
"Veo como si hubiera mucha niebla siempre"
A los 17 años le comunicaron que no podría obtener el carné de conducir y, al cumplir los 18, se afilió a la ONCE. Allí estudió Fisioterapia después de renunciar a cursar Medicina y Enfermería, sus primeras opciones.
Actualmente también presenta hipersensibilidad a la luz. "Los días nublados son mortales para mí, y los muy soleados también; y voy perdiendo visión con los años", explica.
Para utilizar el teléfono móvil o ver la televisión necesita eliminar el brillo y el contraste de las pantallas. Además, utiliza gafas de sol prácticamente de manera permanente, incluso en espacios interiores.
"Veo como si hubiera mucha niebla siempre, y los colores ya no los distingo y los confundo constantemente", relata. Las lesiones que presenta afectan al tejido nervioso, en la mácula, y no pueden ser operadas.
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