Limpieza fincas
Desbroce contrarreloj contra el fuego: "Cada vez más vecinos denuncian parcelas sin limpiar"
Finalizado el plazo para limpiar las fincas, la Xunta inicia las inspecciones y recuerda que el incumplimiento puede acarrear sanciones de hasta 100.000 euros.

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El verano ha comenzado en Galicia con un enemigo silencioso que crece al ritmo del calor y las lluvias: la maleza. Con el plazo para limpiar las franjas de protección ya finalizado, la Xunta ha abierto la fase de inspecciones para comprobar si los propietarios han cumplido con su obligación. Quienes no lo hayan hecho no solo podrán verse obligados a asumir el coste de la limpieza, sino también enfrentarse a sanciones que, en los casos más graves, alcanzan los 100.000 euros.
El objetivo es sencillo sobre el papel: reducir al máximo el combustible vegetal que rodea las viviendas antes de que lleguen los meses de mayor riesgo. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja. Galicia cuenta con alrededor de 2,3 millones de parcelas afectadas por la obligación de gestionar la biomasa, un escenario marcado por el minifundismo, las herencias sin resolver y miles de propietarios que, en muchos casos, son difíciles de localizar.
Aun así, desde la Xunta perciben un cambio de actitud. El recuerdo de los devastadores incendios del pasado verano ha dejado huella y cada vez son más los vecinos que dan la voz de alarma cuando detectan parcelas abandonadas junto a las casas. "Cada vez vienen más vecinos y denuncian parcelas sin limpiar", asegura David Prieto, subdirector general de Prevención. Para él, esa mayor implicación ciudadana demuestra que la prevención ha dejado de ser una cuestión exclusiva de la Administración para convertirse en una preocupación compartida.
La experiencia de años anteriores sitúa el grado de cumplimiento de la normativa entre el 60 % y el 70 %. Aunque la mayoría de los propietarios desbrozan sus terrenos, el porcentaje restante supone todavía cientos de miles de parcelas pendientes de acondicionar. Tras el vencimiento del plazo, los ayuntamientos son los encargados de revisar el estado de esas fincas y de notificar a sus titulares cuando detectan incumplimientos. Si transcurren quince días sin que se actúe, pueden ejecutar los trabajos de forma subsidiaria, repercutiendo el coste al propietario e iniciando el correspondiente expediente sancionador.
Las multas más habituales oscilan entre los 100 y los 1.000 euros, al tratarse de infracciones leves. No obstante, Prieto recuerda que la ley contempla sanciones mucho más elevadas cuando la gravedad de los hechos lo justifica. En esos casos, las cuantías pueden llegar a los 100.000 euros, sin contar los gastos derivados de la ejecución subsidiaria o los daños que pudiera ocasionar un incendio.
Mientras la Administración revisa expedientes, en el monte el trabajo no cesa. Las desbrozadoras llevan semanas sonando en caminos, carreteras y fincas particulares. Para empresas como Desbroces Casal, el verano supone el periodo de mayor actividad del año. Su gerente, Jorge Casal, asegura que la demanda sigue siendo muy elevada porque "está todo muy abandonado y la maleza crece cada vez más con el calor y las lluvias torrenciales de las pasadas tormentas". Las abundantes precipitaciones registradas durante el invierno han acelerado el crecimiento de la vegetación y hacen que muchos terrenos vuelvan a cubrirse apenas unos meses después de haber sido limpiados.
Casal reconoce que todavía hay propietarios que esperan al último momento para contratar los trabajos, aunque aprecia una mayor previsión que en campañas anteriores. "Hay de todo, pero muchos ya avisan con tiempo", explica. Su empresa trabaja por toda Galicia para particulares y administraciones, especialmente en carreteras y zonas próximas a viviendas, donde la eliminación de la vegetación puede resultar decisiva para frenar el avance de un incendio.
Desde la Xunta insisten en que el objetivo de la normativa no es sancionar, sino prevenir. Mantener limpias las franjas de seguridad permite crear una barrera de protección alrededor de las viviendas, facilita la actuación de los equipos de extinción y reduce el riesgo para las personas y sus bienes.
Con las altas temperaturas ya instaladas y la campaña de mayor riesgo a las puertas, administraciones, empresas y vecinos comparten un mismo objetivo. "Trabajamos intensamente para evitar que se repita el verano de 2025", concluye Prieto. Porque la mejor forma de combatir un incendio sigue siendo evitar que empiece, trabajando para que la maleza no se convierta en fuego.
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