DESPLIEGUE DE SEGURIDAD DURANTE SU VISITA A ESPAÑA

Una veintena de coches blindados y cientos de agentes y escoltas velan por la seguridad de Barack Obama

La maquinaria que mueve una visita del presidente de los Estados Unidos es gigantesca, incluye el avión más famoso y emblemático del mundo, el 'Air Force One, una inmensa caravana de vehículos blindados y, cientos de agentes y escoltas.

Coches de seguridad de Obama

Publicidad

Barack Obama llega blindado al Palacio Real, con más de una veintena de coches que forman la comitiva que le custodia. Y blindado también por el coche que le lleva, un Chevrolet Suburban, que se encarga de alterar las frecuencias de radio cercanas que podrían ser utilizadas para atentar contra el presidente y puede paralizar explosivos durante un tiempo.

Normalmente encabeza a esta comitiva su limusina oficial. Pero esta vez no ha venido en ella, apodada 'La Bestia' por sus increíbles características. Carrocería antiproyectiles de 20cm de grosor, los cristales de 12 cm, pesa casi 7 toneladas, y mide 6 metros de largo. Resiste bombas, misiles o un ataque nuclear y en ella, hay sangre del propio Obama para una posible transfusión y oxígeno de reserva.

Han venido con él, agentes del FBI, de la CIA, de los servicios secretos y otros cuerpos de seguridad que le acompañan en estos viajes. Varios de ellos llegaron a España con antelación para preparar el plan de seguridad.

Publicidad

Dos estudiantes asesinados en Morelos

Asesinan a dos estudiantes universitarios en Morelos, semanas después del crimen de la española Claudia Tacoronte

Dos estudiantes adolescentes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) han sido asesinados en Cuernavaca. Con ellos, ya son seis los jóvenes vinculados a este centro educativo que han perdido la vida de forma violenta en lo que va de año. El caso más sonado fue el de la española Claudia Tacoronte.

Osos panda

Dos pandas chinos llegan a Estados Unidos para una estancia de diez años en el Zoo de Atlanta

El traslado de Ping Ping y Fu Shuang se produce pocos días después de la visita del presidente chino, Xi Jinping, a Washington y supone un nuevo capítulo en la conocida como "diplomacia del panda".