TRÁGICO SUCESO

Muere un bebé tras quedarse atascado el papel de su monitor cardíaco

Durante el embarazo, además, se habían expresado preocupaciones recurrentes por los movimientos fetales y estaba prevista una inducción del parto a las 39 semanas.

Bebé recién nacido

Bebé recién nacido Pixabay

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La muerte de Hattie, una bebé que nació sin vida en mayo de 2023 en el Hospital Universitario James Cook, en Middlesbrough (Reino Unido), ha puesto de manifiesto importantes deficiencias en los sistemas de vigilancia durante el embarazo. Una investigación independiente ha concluido que una lectura cardíaca preocupante no se identificó a tiempo, y que esta circunstancia probablemente contribuyó a la muerte de un bebé.

La madre, Bethany Sowerby, de 32 años, acudió al centro hospitalario después de notar cambios que le generaron preocupación por los movimientos de su hija durante la gestación. Aunque una primera valoración mostró una frecuencia cardíaca aparentemente normal, posteriormente conectaron a la bebé a un monitor cardiotocográfico (CTG) para controlar su evolución.

Un atasco de papel, el principal problema

Durante la monitorización se produjo un atasco de papel en el dispositivo. Sin embargo, el personal sanitario no advirtió inmediatamente el problema porque la alarma del equipo estaba configurada en modo silencioso. Fue la propia Bethany quien alertó a los profesionales, que en ese momento atendían a otros bebés.

Cuando revisaron los registros, comprobaron que el ritmo cardíaco de Hattie había descendido por debajo de los valores normales. Una ecografía confirmó el deterioro, por lo que los médicos decidieron realizar una cesárea de urgencia. Pese a la intervención, la pequeña falleció a las 21:43 del 16 de mayo de 2023.

El informe de la Subdivisión de Investigación de Seguridad Sanitaria británica señaló que "no reconocer la lectura patológica pudo influir en el desenlace". Durante el embarazo, además, se habían expresado preocupaciones recurrentes por los movimientos fetales y estaba prevista una inducción del parto a las 39 semanas.

La pérdida ha tenido graves consecuencias emocionales para Bethany, que recibe tratamiento por estrés postraumático. La madre recuerda con dolor el momento en que sostuvo a su hija, y lamenta no haber podido llevarla a casa para compartir su llegada con sus otros tres hijos.

"La experiencia más traumática"

"Se suponía que iba a ser uno de los días más felices de mi vida, igual que lo había sido con mis otros hijos, pero se convirtió en la experiencia más traumática que jamás haya vivido", afirma su madre.

Ahora, la familia reclama que se aprendan las lecciones necesarias para evitar que una situación similar vuelva a repetirse. Por su parte, el organismo responsable del hospital trasladó sus condolencias a los familiares, aunque declinó ofrecer más declaraciones porque el asunto se encuentra en manos de los abogados.

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