Endometriosis

Una joven acude a urgencias por una endometriosis y se despierta sin útero: "Odiaba mi cuerpo"

Ha creado una campaña de GoFundMe para conseguir ayuda para poder congelar sus óvulos antes de someterse a una nueva operación.

Una matrona atendiendo a una mujer embarazada

Una matrona atendiendo a una mujer embarazadaFreepik

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Zoe Bailey tiene ahora 31 años y quiere que su historia se conozca. Asegura que una mala praxis le ha arrebatado su sueño de ser mamá. Ella mantiene que lo que debía ser exclusivamente un control médico acabó convirtiéndose en una intervención en la que le extirparon el útero sin previo aviso.

En una entrevista con New York Post cuenta su versión de los hechos. En 2013 fue diagnosticada de endometriosis, un trastorno a menudo doloroso en el cual el tejido similar al tejido que normalmente recubre el interior del útero (el endometrio) crece fuera del útero. También puede suponer problemas de fertilidad.

Zoe declaró a Jam Press que toda su vida había querido ser madre y tras la operación al saber que no podría "me rompió". La joven pasó dos veces por una menopausia temporal, la última en 2015 con la intención de dar "descanso" a sus sistema reproductivo, pero los síntomas regresaron.

Zoe recuerda que el dolor de la endometriosis le impedía llevar una vida normal. "No es solo una mala menstruación, afecta todo: la vida cotidiana, las relaciones, mi vida sexual, la lista continúa".

En 2018 sintió tanto dolor que acudió de urgencias al Hospital St. Mary's en Manchester, donde se supone que le iban a realizar un chequeo, pero cuando despertó lo hizo sin ambas partes del cuello uterino y del útero.

Asegura que "no esperaba que me extirparan nada de mi cuerpo ese día, pero los médicos dijeron que no tenían otra opción debido a la gravedad de mi condición".

La pesadilla no terminó aquí para Zoe y en 2019 en una nueva revisión se despertó sin poder defecar y en su lugar una bolsa, que en un principio iba a ser temporal, pero con la que ahora tendrá que convivir ya que los médicos encontraron un bloqueo lleno de endometriosis en sus intestinos restantes. "Odiaba mirar mi cuerpo" confiesa. Y lo peor es que los síntomas siguen sin desaparecer.

Los médicos le dicen que para que el dolor se vaya ha de someterse a una histerectomía completa, una cirugía que extirparía todos sus órganos reproductivos, como las trompas de Falopio. Antes de llevarla a cabo está tratando de congelar sus óvulos para lo que ha creado un GoFundMe.

Contando su historia pretende además que la gente tome conciencia sobre lo que es la endometriosis.

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