Juicio Google

¿El fin de internet como lo conocemos? Google afronta un juicio clave

Otras causas judiciales similares contra gigantes tecnológicas marcaron un antes y un después en la era de internet. Ahora Google afronta su propio juicio contra Estados Unidos.

Oficinas de Google en Nueva York

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El martes arrancó uno de los juicios más mediáticos de la era de internet. Dos gigantes se enfrentan en los juzgados. Estados Unidos acusa a Google de monopolizar el negocio de los buscadores. La Justicia estadounidense busca demostrar que el gigante tecnológico paga a otras compañías para ser el motor de búsqueda predeterminado, como Apple. Google dispone del 91% del mercado de los motores de búsqueda en todo el mundo y ahora se defiende con un equipo con experiencia para evitar sufrir una sanción que podría obligarles a diversificar la compañía. El fiscal Kenneth Dintzer ha puntualizado que "este caso tiene que ver con el futuro de internet".

El Departamento de Justicia comparó el caso con otros juicios de monopolio en la era pre-internet. En 1974 ocurrió el litigio contra AT&T, empresa de telecomunicaciónes. La causa obligó a la partición de la compañía una década más tarde. En 1998, Microsoft, acusado de abuso de dominio de su sistema operativo, sufrió una sentencia que dictaba la ruptura de la empresa. Sin embargo, la compañía de Bill Gates presentó un recurso y el caso se cerró gracias a un acuerdo con el Ejecutivo. Tras el juicio de Microsoft, se abrió un espacio para Google en internet. El futuro de internet como lo conocemos podría cambiar.

Google niega pagos de hasta 12.000 millones de dólares para monopolizar el negocio de los buscadores. Ellos aseveran que son los usuarios lo que les eligen a ellos por delante de otros motores de búsqueda. El litigio se celebra en Washington, en el Tribunal del Distrito de Columbia. Durará unas 10 semanas. Además, se han sumado a la acusación 38 fiscales generales estatales. En la causa participan con sus testimonios altos ejecutivos tecnológicos, ingenieros, economistas y académicos. El gigante tecnológico movió ficha y ha contratado a John Schmidtlein, abogado que participó en el último gran caso de monopolio, para encabezar su defensa.

Una defensa de prestigio y experimentada en casos de monopolio

Schmidtlein lidera la defensa de Google. Es copresidente de Williams & Connolly, bufete especializado en la práctica en juicios antimonopolio civiles y penales. Él participó en el juicio de Microsoft en 1998. En la audiencia del martes señaló que "Google ciertamente no es el guardián de internet". Remarcó que "la evidencia mostrará" que los otros buscadores "fueron derrotados en el mercado". Si la compañía compite con otros y se impone es por "méritos propios". Además, han contratado a cientos de personas, tres prestigiosos bufetes de abogados y pagado millones de dólares en honorarios.

Por su parte, Kent Walker, el presidente de Asuntos Globales de Alphabet (empresa matriz de Google), insiste en que la gente usa el buscador "porque es útil". Habla de una demanda "profundamente viciada". "Tenemos previsto demostrar en el juicio que nuestros acuerdos de distribución de búsquedas reflejan las elecciones de navegadores y fabricantes de dispositivos basadas en la calidad de nuestros servicios y las preferencias de los consumidores", alegó Walker en un comunicado. La compañía insiste en su premisa principal: quien quiera cambiar de buscador puede hacerlo.

La acusación de EEUU

La investigación contra Google arrancó durante el mandato de Donald Trump y continuó con Joe Biden. El subdirector de la división civil del Departamento de Justicia, Kenneth Dinter, declaró en la primera jornada de la causa que "Google mantuvo ilegalmente un monopolio durante más de una década". Según la demanda, Google provocó que muchos consumidores tuvieran dificultades al usar otros motores de búsqueda en internet.

El juez federal Amit P. Mehta, quien fue designado para el cargo en 2014 por el presidente Barack Obama, será quien dicte sentencia en este proceso sin jurado. Participa también Jonathan Kanter, fiscal general adjunto antimonopolio del Departamento de Justicia, se encuentra entre un grupo de críticos progresistas de las grandes tecnologías a quienes Biden ha colocado en altos cargos gubernamentales para la aplicación de las leyes antimonopolio.

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