Talleres
'Atención a Personas Cuidadoras': talleres y espacios de respiro para cuidar a quienes cuidan
Talleres formativos, asesoramiento personalizado y grupos de apoyo forman parte de las actividades del programa 'Atención a Personas Cuidadoras' de Cruz Roja, una iniciativa dirigida a acompañar a quienes asumen el cuidado en el entorno familiar.

Cuidar de un familiar mayor o dependiente puede ser una experiencia satisfactoria, pero también implica un esfuerzo físico y emocional. Para apoyar a quienes asumen este papel, Cruz Roja desarrolla el programa 'Atención a Personas Cuidadoras', una iniciativa respaldada por Cinfa y pensada para mejorar la calidad de vida de personas cuidadoras no profesionales de familiares mayores o dependientes.
La necesidad de este tipo de apoyo es cada vez mayor. Según el I Estudio del Observatorio Cinfa de los Cuidados, el 59,6% de las personas cuidadoras afirma sentir cansancio o agotamiento físico y emocional, mientras que el 30,8% duda de si está cuidando bien a su familiar.
Para dar respuesta a esta realidad, Cruz Roja desarrolla actividades presenciales, como talleres formativos, asesoramiento personalizado, grupos de apoyo y espacios de respiro, dirigidas a mejorar la experiencia del cuidado y el bienestar de las personas que cuidan en el entorno familiar.
Este objetivo se desarrolla por una doble vía: los momentos de respiro y la capacitación. En primer lugar, descargar a la persona cuidadora de la tarea del cuidado supone sustituirle durante unas horas a la semana a través de voluntarios y voluntarias de la entidad. De este modo, las personas cuidadoras disponen de un tiempo para realizar actividades personales, de gestión o de ocio. Además, la intervención y el acompañamiento del voluntariado evita el aislamiento de la persona mayor y facilita su movilidad.
En segundo lugar, la formación en las destrezas necesarias para el cuidado y el autocuidado consiste en dotar de herramientas técnicas y personales a quienes cuidan para gestionar el cuidado de una persona mayor en situación de dependencia, al mismo tiempo que se trabaja en su propio cuidado. Estas actividades de capacitación ayudan a las personas cuidadoras a comprender mejor su situación, a gestionar las tareas del cuidado y a mejorar tanto su bienestar como la relación con el familiar al que atienden.
"La realidad del cuidado impacta profundamente en la salud física y emocional de quienes cuidan, especialmente en personas cuidadoras de edad avanzada, que tienen dificultades para pedir ayuda y elevados niveles de soledad", explica María del Mar Pageo Giménez, presidenta de Cruz Roja Española, quien destaca la importancia de generar más redes de apoyo.
La experiencia de una mujer que cuida de su padre de 91 años
En los dos últimos años, unas 2.300 personas han participado en este programa que se ha desarrollado en 73 localidades en Navarra, Toledo, Tarragona y La Rioja, y durante 2026 también se desplegará en Gran Canaria.
En cuanto al perfil de las personas que han sido atendidas en este programa, mayoritariamente se trata de mujeres de entre 40 y 80 años, muchas de ellas cuidadoras familiares que compatibilizan los cuidados con responsabilidades domésticas, familiares y laborales
Es el caso de María Jesús García, que cuida de su padre de 91 años. "Le lavo por las mañanas, le preparo las pastillas y el desayuno. Cuando salimos a la calle enseguida se tambalea, hay que ayudarle casi a todo", cuenta.
Aunque reconoce que cuidar puede ser agotador, asegura que contar con apoyo marca la diferencia: "Cruz Roja hace una labor maravillosa porque si tú no puedes, ellos están. Nos hacen talleres y charlas… esos talleres nos dan la vida".
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Con iniciativas como esta, Cruz Roja y Cinfa buscan reconocer la labor silenciosa de millones de personas cuidadoras y ofrecerles herramientas y apoyo para que puedan cuidar sin dejar de cuidar también de sí mismas.









