Los expertos aseguran que el terrorismo volverá a golpear Europa y, para minimizar ese riesgo, es crucial la colaboración entre los servicios de inteligencia a nivel mundial. También el control de los sospechosos, que se organizan sobre todo a través de las redes sociales y en prisión.

Este año ha habido dos ataques, ambos sin víctimas mortales. Pero entre 2015 y 2016, el terror sacudió Europa repetidamente: Francia fue el país más golpeado, también Reino Unido, Bélgica, Alemania, Dinamarca y España.

Esta amenaza se extiende principalmente a través de dos foros. Manuel Gazapo, miembro de Observatorio de Terrorismo Yihadista, explica que "es tanto Internet como las cárceles donde esa radicalización se está dando con mayor intensidad".

En este escenario, la coordinación entre las policías europeas es fundamental para evitar matanzas como la de la sala Bataclán. Al otro lado del Estrecho, la colaboración con Marruecos es clave: "ha permitido frustrar numerosas células terroristas y numerosos ataques".

Estos esfuerzos no han evitado que 631 personas hayan muerto en ataques yihadistas en las últimas dos décadas en suelo europeo.