En su segundo discurso de la visita de Estado, el rey agradeció a la comunidad española residente en el país vecino proyectar "una imagen cercana de España, como gran nación moderna, democrática, plural, solidaria y abierta". También por contribuir con su trabajo a la modernización y desarrollo de Marruecos, al que calificó como un país "vecino y amigo". No obstante, a pesar de "la cercanía geográfica, del pasado histórico común y de las excelentes relaciones", el jefe del Estado consideró que hay margen para una mayor amistad. "Nos queda mucho por hacer para que España y Marruecos se conozcan mejor y trabajen juntos, convencidos de que de esa manera ambos países podemos ganar mucho", afirmó el monarca.

Por ello, animó a los nacionales residentes en el país magrebí a "tender nuevos puentes de amistad y entendimiento". Como en su discurso en la inauguración del Consejo Económico Marruecos-España, don Felipe destacó la eficaz colaboración bilateral en la lucha contra el terrorismo y las mafias de la inmigración irregular, "cuyos flujos han crecido mucho, generando, por desgracia, tanto sufrimiento y pérdidas de vidas humanas". Una realidad, añadió, que "exige redoblar los esfuerzos de cooperación, contando con el apoyo de la UE, para cumplir la responsabilidad compartida con la vida y los derechos de tantas personas".

Desde la Biblioteca Nacional, los reyes van a desplazarse al aeropuerto de Rabat para regresar a Madrid.

La versión más larga del himno de España obliga al Rey a esperar en el atril

Antes de que el Rey pronunciara estas palabras en Marruecos ha sonado el himno español. Ha sido en su versión más larga, lo que ha obligado al Rey a esperar en el atril. Cuando el himno ya había acabado y el monarca comenzaba su discurso y la música le volvió a interrumpir.